La bancarización y el uso de las transferencias electrónicas forman parte de un proceso necesario para modernizar la economía cubana, organizar mejor los recursos financieros y avanzar hacia mecanismos más seguros y transparentes. Sin embargo, como ocurre en todo proceso de transformación, todavía existen dificultades que afectan directamente a la población y también a quienes trabajan cada día para mantener servicios y ofertas en funcionamiento.
Hoy muchas personas sienten inconformidad cuando en algunos establecimientos se prioriza el efectivo o existen demoras con las transferencias. Pero reducir el problema únicamente a las mipymes o a los trabajadores por cuenta propia, sería simplificar una realidad mucho más amplia. Cuba enfrenta tensiones económicas acumuladas, limitaciones tecnológicas, problemas de liquidez y una inflación que impacta todos los sectores de la sociedad.
Existen negocios en zonas donde la mayoría de los clientes continúa utilizando efectivo, ya sea por problemas de conectividad, por dificultades con las plataformas digitales, o porque muchas personas todavía no tienen condiciones para depender totalmente de los pagos electrónicos. A eso se suma que los propios negocios necesitan efectivo para reaprovisionarse, asumir gastos operativos y sostener sus servicios.
La Revolución ha defendido siempre la capacidad de rectificar y perfeccionar. Precisamente por eso, el camino no está en señalar de manera absoluta al trabajador por cuenta propia ni en crear divisiones entre los nuevos actores económicos y la población. El desafío verdadero es seguir perfeccionando la organización económica del país, fortalecer el sistema bancario, estabilizar las plataformas digitales y crear las condiciones para que la bancarización funcione con mayor eficiencia y confianza, que al final para eso fue instaurada.
Cuba necesita continuar avanzando en soluciones integrales: más estabilidad tecnológica, mayor disponibilidad de efectivo mientras persistan las limitaciones actuales y mecanismos que permitan armonizar el funcionamiento del sector estatal y no estatal en beneficio del pueblo.
Nuestro país ha demostrado muchas veces que sabe enfrentar desafíos complejos. Y este también es uno de ellos.
Con organización, control, disciplina y sensibilidad hacia las preocupaciones de la población, será posible seguir perfeccionando un proceso que busca, ante todo, fortalecer la economía nacional y proteger las conquistas sociales de la Revolución.




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