Tanto dormir demasiado como dormir muy poco se asocian con un envejecimiento prematuro, especialmente en el cerebro, el corazón, los pulmones y el sistema inmunitario.
Así lo indica un estudio sobre los relojes biológicos de diversos órganos humanos, publicado en Nature por la Universidad de Columbia.
Los relojes biológicos para monitorizar el envejecimiento son cada vez más populares en la ciencia, ya que permiten determinar si una persona envejece más rápido o más lento que su edad cronológica.
Esto se logra mediante el aprendizaje automático y datos biológicos, como las proteínas detectadas mediante un simple análisis de sangre.
Para este estudio, los investigadores desarrollaron nuevos relojes biológicos utilizando datos de medio millón de personas (almacenados en el Biobanco del Reino Unido) y modelos de aprendizaje automático para identificar las características biológicas del envejecimiento en órganos específicos.
El método integra diversas fuentes de información, desde imágenes médicas hasta proteínas específicas de órganos y moléculas presentes en la sangre.
Por ejemplo, en el caso del hígado, se desarrollaron varios relojes: uno basado en datos de proteínas, otro en datos metabólicos y otro en imágenes médicas.
Al comparar la edad biológica indicada por los relojes con las horas de sueño de cada individuo, surgió una clara correlación: quienes duermen menos de 6 horas y quienes duermen más de 8 horas al día envejecen más rápido, mientras que quienes duermen entre 6,4 y 7,8 horas al día envejecen más lentamente.
Esto no significa que la duración del sueño por sí sola cause un envejecimiento más rápido o más lento de los órganos, sino que sugiere que tanto la falta como el exceso de sueño pueden ser indicadores de una peor salud general.
Tomado de Cubasi




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