Las Casas de Cultura desarrollan talleres artísticos y literarios que se convierten en verdaderos espacios de vida, aprendizaje y participación comunitaria. Un ejemplo de ello es el taller danzario realizado en la Casa de Cultura Municipal, donde niños y jóvenes llenaron el escenario de ritmos, pasos y sonrisas, fortaleciendo la tradición cultural y creando un puente entre generaciones a través del movimiento y la expresión corporal.
De igual manera, el taller de literatura en el reparto Abel Santamaría llevó la palabra más allá de las paredes institucionales para encontrarse con la comunidad. Lecturas compartidas, juegos creativos y ejercicios de escritura reunieron a niños, jóvenes y vecinos, demostrando que la literatura también es una herramienta de unión, participación y construcción de identidad cultural en el barrio.

Otro momento significativo fue la visita de los promotores culturales al Hogar de Abuelos, donde la música, la compañía y el afecto transformaron la jornada en un encuentro cargado de sensibilidad y ternura. Allí, la cultura se expresó como cuidado y respeto hacia nuestros mayores, reafirmando su valor como portadores de memoria y tradición.
Estos ejemplos evidencian que los talleres de las Casas de Cultura no solo forman artistas, sino que fortalecen el tejido social, promueven valores y consolidan el sentido de pertenencia. A través del arte y la creatividad, la cultura se convierte en un puente que une generaciones y proyecta un futuro compartido para la comunidad.




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