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Martí de hoy y de siempre

Publicación: 21 Jul, 2024

Categorías: Isla de la Juventud

A José Martí volvemos porque nació en Cuba y en este continente. Lo hacemos porque en estas fechas sería imposible no nombrarlo, y porque en la aurora de plata de Dos Ríos, en un mes de mayo, se elevó tanto que hombres corrieron la voz de que había nacido para siempre. 

Hoy volvemos a quien, por mucho, es el Héroe Nacional de Cuba, aunque no todos le preguntemos cada día qué hacer, adónde posar los ojos, de qué sitio quitar lo sucio que afea, o dónde encender la luz para aclarar el alma. Y Martí tiene respuestas sencillas, lecciones realizables.

Volvemos a mirar hacia arriba, a allá, a la cima donde se halla el Maestro. Unas veces resulta el padre que ve en sus niños un tesoro; y los invita a ser buenos, inteligentes y hermosos, a huir de la vanidad del mundo, a dar y darse en cada gesto: en una palabra, en un lápiz, en la mitad de la merienda, como si fueran zapatos de rosa o sables de Sol.

En otras, Martí es como los que viven para Cuba y no de ella, o como los que no soportan los bribones, oportunistas y traidores limitados de poner la justicia tan alta como las palmas, ni la Bandera en el altar más alto de la Patria. 

Lastimosamente hay traidores que evocan a Martí: sí, porque su lenguaje fue como el universo. Lo nombran a medias para justificar acomodos insanos, desidia y olvidos; o para levantar los odios. Lo mencionan con frases sueltas, fuera de las circunstancias legítimas en que las dijo El Apóstol de la Independencia de Cuba.

Y que lo mencionen los “Sin Patria”, es como “la gran pena del mundo” … Esclavitud pagada, pagada a medias, pero esclavitud al fin. Hombres innombrables, ahora y después, por mucho que vociferen en tiempos de redes, y antivalores.

José Martí vuelve a nosotros, y viceversa. Por ejemplo, hoy lo buscamos en la cumbre de los que nunca mueren, y se le vio vestido de salir con su levita raída por el tiempo. Ahora que las fuerzas menguan, la belleza se esconde, el bien se escapa, y nos hacemos preguntas, quizás llegue pronto con la más más certera de las respuestas.  No es el yugo, el rumbo es La estrella que ilumina y mata.

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