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¿Cómo hacer un lavado nasal casero? Conoce la forma correcta

Publicación: 19 Jul, 2024

Categorías: Salud

¿La congestión en tu nariz no te deja respirar? Un lavado nasal casero te permitirá recuperar la comodidad casi de inmediato.

Resfriados, alergias y otras afecciones pueden congestionar las vías respiratorias superiores y convertirse en un verdadero fastidio. Saber cómo hacer un lavado nasal casero te llevará a encontrar el alivio que estás buscando y mantener la salud de esta zona de tu cuerpo.

Simple, accesible y eficaz, se trata de una técnica que te ayuda a recuperar la permeabilidad de las fosas nasales. Pero no es solo ingresar agua a la nariz. Debes tener en cuenta algunas precauciones para hacerlo de manera segura.

¿Por qué necesitarías un lavado nasal?

Realizar lavados nasales ayuda a mantener la salud de las vías respiratorias superiores. En principio, es una de las maneras de destapar la nariz más sencilla.

Se elimina la mucosidad acumulada, se reduce la congestión y se mejora la respiración. Por ende, sería de utilidad durante los resfriados y las alergias estacionales.

Además, el lavado ayuda a quitar de las fosas nasales cualquier microorganismo que pueda causar enfermedades. En épocas de alta incidencia de procesos contagiosos, como el invierno, mantener las vías respiratorias libres de agentes patógenos es una forma de prevención.

Por otro lado, los lavados nasales cumplen una función antialérgica. Al despejar la zona y arrastrar partículas, se reducen los alérgenos, el polvo y el polen presentes en las cavidades.

Por último, el uso de solución salina ayuda a mantener la humedad de las membranas mucosas. Con esto se evita la sequedad y la irritación.

Los lavados nasales han demostrado ser eficaces para apoyar el tratamiento de las sinusitis, las infecciones agudas localizadas en la nariz y la recuperación posoperatoria, según una publicación científica de 2022.

Elementos para hacer un lavado nasal en casa

Necesitarás contar con unos pocos elementos básicos que te permitan realizar la limpieza de manera segura y cómoda:

  • Agua o solución acuosa para irrigar.
  • Un dispositivo para llegar con el líquido al interior de las fosas nasales.

El elemento principal es el agua. Debe estar esterilizada o filtrada. Puedes optar por suero fisiológico comprado en farmacias o elaborar tu propia solución casera con agua hervida y sal, como te indicaremos más adelante. Es posible agregar algunos ingredientes para potenciar los efectos, que también mencionaremos luego.

Por otro lado, el instrumento para llevar la solución a las fosas nasales debe darte cierto control. Puedes utilizar una tradicional pera de goma, una jeringa con punta suave, adquirir un irrigador nasal en la farmacia o usar dispositivos específicos, como el neti pot o rinocornio, que es una pequeña jarra diseñada para este fin.

Rinocornio para el lavado nasal.
Los rinocornios se consiguen en diferentes modelos y diseños, pero todos cumplen la misma función.

¿Cómo preparar la solución salina casera para un lavado nasal?

Si no quieres comprar una solución comercial para irrigar la nariz, puedes prepararla tú mismo. Es un proceso simple y con pocos pasos:

  1. Vierte 1 taza (250 ml) de agua estéril o purificada en un recipiente limpio. Si optas por utilizar la del grifo, asegúrate de hervirla durante al menos 1 minuto y déjala enfriar hasta que esté tibia.
  2. Añade media cucharadita (2,5 g) de sal de mar al agua. Evita usar sal de mesa, ya que contiene yodo, que puede resultar irritante.
  3. Agrega otra media cucharadita (2,5 g) de bicarbonato de sodio para mantener el equilibrio de la solución.
  4. Remueve con una cuchara limpia o agita el recipiente para asegurarte de que la sal y el bicarbonato se disuelvan por completo.

Ya la solución salina está lista. Debes usarla de manera inmediata o almacenarla en un recipiente limpio y hermético para su empleo posterior.

Ingredientes adicionales

Puedes preparar tu solución nasal casera con la adición de ingredientes que aportarán otros beneficios. De todos modos, siempre es importante que consultes a un profesional de la salud antes de incorporar estos remedios naturales:

  • Ghee: se trata de un compuesto utilizado en la medicina ayurvédica por sus potenciales propiedades antiinflamatorias. Para agregarlo, coloca 1 cucharadita (5 ml) en tu solución salina y mezcla bien.
  • Xilitol: este aditivo ayuda a reducir la irritación y tiene propiedades antibacterianas útiles en caso de infecciones nasales o luego de cirugías en las vías aéreas. Agrega 1/4 de cucharadita (1,25 ml) de xilitol a tu solución salina.
  • Leche tibia: puede ser calmante para las fosas nasales irritadas y secas. Calienta 1 taza (250 ml) de leche entera pasteurizada en una cacerola hasta que alcance una temperatura cercana a la del cuerpo humano y utilízala como base para tu solución nasal, remplazando parte del agua purificada.
  • Aceites esenciales: algunos aceites esenciales, como el de eucaliptomenta y canela, pueden ser beneficiosos en casos de congestión nasal o rinitis alérgica. Agrega no más de una gota de un solo tipo de estos aceites a tu solución salina y mezcla bien.
  • Hierbas medicinales: la manzanilla y la triphala (un preparado de hierbas usado en la medicina ayurvédica) poseen propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas. Puedes elaborar una decocción, colocando 1 cucharadita de alguna de estas hierbas en una taza de agua purificada. Llevas al fuego, cuelas, dejas enfriar y la utilizas como base para la solución nasal.

Aunque se conocen las propiedades beneficiosas de estos ingredientes, su uso sobre las mucosas nasales necesita más investigación. Un profesional podrá guiarte sobre las dosis y la conveniencia de incorporar o no estas sustancias. En especial, si padeces alguna condición médica preexistente o estás tomando medicamentos.

Pasos para realizar el lavado nasal en casa

Sigue estas instrucciones para un lavado efectivo y seguro:

  1. Lávate las manos.
  2. Busca el enjuague nasal que compraste en la farmacia o llena una jeringa médica grande, una botella blanda o un irrigador con la solución salina que tú preparaste.
  3. Suénate la nariz con suavidad para retirar la mucosidad más suelta.
  4. Inclina tu cabeza hacia delante y ladea hacia la derecha o la izquierda, asegurándote de que sea hacia el costado contrario al orificio nasal que vas a lavar.
  5. Introduce solo la punta del irrigador, la botella o la jeringa en la fosa nasal a lavar, mientras mantienes la boca abierta.
  6. Presiona con suavidad el recipiente para que el líquido entre en la cavidad nasal.
  7. Mantén la cabeza inclinada y ladeada para que el líquido fluya de una fosa nasal a la otra. Trata de que no se desvíe hacia la garganta o los oídos.
  8. Deja que el líquido salga por el otro orificio nasal o por la boca.
  9. Repite el proceso en el lado contrario.
  10. Al finalizar, suénate la nariz con suavidad para eliminar el exceso de líquido y la mucosidad desprendida.

Asegúrate de limpiar el recipiente con agua y jabón después de cada uso. Déjalo secar por completo antes de guardarlo. Además, desecha la solución salina que haya sobrado, ya que dejarla expuesta al ambiente aumenta la posibilidad de que se contamine.

¿Cuántas veces puedo lavar mi nariz al día?

Puedes recurrir a los lavados nasales siempre que los necesites, en cualquier momento del día. De todos modos, podrían ser más beneficiosos por la noche, para favorecer el descanso nocturno.

Si nunca los realizaste antes, comienza con una irrigación diaria. Una vez que adquieras experiencia, puedes aumentar las repeticiones hasta tres veces en la misma jornada.

En caso de estar empleando una medicación nasal indicada por el médico, de forma concomitante, hay que organizar el orden. Es preferible hacer el lavado antes de colocar el fármaco, para facilitar su absorción.

¿Hay riesgos?

En general, los lavados nasales son seguros cuando se realizan de manera correcta. Pero no están exentos de riesgos y posibles efectos secundarios.

Usar agua no esterilizada para preparar la solución puede acarrear infecciones. Sobre todo, por el parásito Naegleria fowleri. Esta ameba ocasiona problemas graves y es fatal si entra en el cuerpo a través de las fosas nasales.

Entre las reacciones adversas más frecuentes de la técnica se encuentran las siguientes:

  • Estornudos
  • Picazón en la nariz
  • Hemorragias nasales
  • Sequedad de las mucosas
  • Sensación de plenitud en el oído

Si se presentan estos problemas u otros más severos, como una otitis en los días posteriores, hay que suspender los lavados. Tampoco es recomendable lavarse durante el curso de una infección de oído.

¿Hay contraindicaciones?

Evita realizar lavados nasales en los bebés. Sus conductos son más estrechos y pueden resultar dañados por la presión del líquido.

Finalmente, no los realices si tienes una herida facial sin cicatrizar o problemas músculo-esqueléticos. Estos últimos aumentan el riesgo de aspirar el líquido de manera involuntaria.

Respira con comodidad

Ahora que sabes cómo hacer un lavado nasal casero, puedes aprovechar esta práctica sencilla y efectiva para mantener la salud de tus vías respiratorias y aliviar las molestias. Con los pasos que te contamos y utilizando los materiales correctos, enfrentarás la congestión y respirarás con mayor comodidad.

Si tienes dudas, consulta a un especialista médico. Además de recibir una evaluación adecuada, te enseñará la técnica en el mismo consultorio y podrás replicarla con seguridad en tu casa.

Tomado de Mejor con Salud

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