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“El bloqueo estadounidense es el factor condicionante principal del proceso migratorio cubano”

Publicación: 13 Jul, 2024

Categorías: Nacionales

El valor de las nuevas conversaciones migratorias entre Cuba y Estados Unidos radica en la propia continuidad de este mecanismo, establecido desde la década de 1990, asimismo, abre la posibilidad de comunicación bilateral y el alcance de acuerdos puntuales para la gestión de este fenómeno con un creciente impacto en la sociedad de la isla.

Así refirió a Sputnik Ernesto Domínguez, doctor en Ciencias Históricas, sobre los diálogos celebrados el 16 de abril en Washington, que contaron con la presencia de delegaciones presididas por Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de la nación caribeña, y el subsecretario de Estado Adjunto del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental, Eric Jacobstein.

La migración drena al país de fuerza de trabajo y personal calificado y, en paralelo, se coloca como la opción número uno para gran parte de la población, en especial los jóvenes, más que en cualquier otra época. En EEUU, ese fenómeno constituye una problemática seria y genera conflictos políticos respecto al tratamiento de los inmigrantes”, indicó el académico.

Para el profesor titular del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana (UH), estas rondas, con sus altas y sus bajas, determinan espacios de posible concertación y tienen dos dimensiones fundamentales: la relación bilateral y el impulso de estas negociaciones, y el análisis sobre el impacto del fenómeno en los dos países.

Una mujer pasa junto a un muro pintado con la bandera cubana con la leyenda Continuidad en La Habana, el 7 de febrero de 2023.  - Sputnik Mundo, 1920, 24.04.2024

Conversaciones migratorias

Durante estas conversaciones, la isla reiteró su voluntad de mantener la cooperación para el desarrollo de una migración regular, segura y ordenada, y señaló como temas de mayor incidencia sobre este fenómeno el bloqueo económico, comercial y financiero y las medidas coercitivas adicionales y de máxima presión de los gobiernos de Donald Trump y Joe Biden.

De acuerdo con los datos aportados por la parte cubana, en 2023 y lo que va de 2024, la actual administración estadounidense otorgó más de 20.000 documentos de viaje a migrantes de la mayor de las Antillas, si bien devolvió a la mayoría de los interceptados en el mar y contribuyó a la reanudación de los vuelos de devolución de migrantes irregulares.

Según Domínguez la política coercitiva asumida por Estados Unidos hacia la nación caribeña es el factor distorsionador fundamental para la economía interna y limita su crecimiento, en este sentido, le atribuyó al bloqueo no menos del 80% de los problemas en esa esfera.

Ello, aseguró, no solo por las pérdidas de varios miles de millones todos los años como consecuencia de la relocalización de exportaciones, la importación de insumos desde mercados lejanos o la suspensión de créditos, también por los desarrollos no logrados a partir de la falta de acceso a tecnología, proyectos y programas.

“El bloqueo es, sin dudas, el factor condicionante principal del proceso migratorio cubano desde hace muchas décadas, complementado con las políticas de comunicación orientadas al estímulo de estados de opinión y los denominados programas de ingeniería social para crear determinados comportamientos, unido a los intentos de deslegitimar el gobierno”, añadió.

Sumado a ello, la delegación cubana insistió sobre el impacto de las acciones injerencistas del Ejecutivo estadounidense orientadas a la subversión del orden constitucional y la desestabilización, y planteó la coincidencia del recrudecimiento del bloqueo, la inclusión de la isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo, las medidas contra la importación de combustibles y la persecución a los convenios de salud con la creciente ola migratoria y el aumento de las vías irregulares.

Sobre el tema, el historiador e investigador Hassan Pérez Casabona refirió a Sputnik que ambos países mantienen acuerdos sobre el tema desde 1984, por ello, la isla “mantiene un posicionamiento constante respecto al cumplimiento del espíritu y la letra integral de estos convenios, incluidos los firmados después, y que no se apliquen de manera selectiva o sesgada”.

De acuerdo con el también profesor auxiliar del Cehseu la política aplicada bajo la administración de Trump a partir del año 2017, que “retrotrajo todos los avances alcanzados en los últimos dos del gobierno de Barack Obama, unido al mantenimiento por Biden de una estrategia de línea dura para ahogar, asfixiar y derrocar a la Revolución mediante la aplicación de instrumentos económicos y sanciones”, constituyen la base para el estímulo de los procesos migratorios irregulares.

¿Qué sucedió con el Parole?

Los beneficiados con el Programa de Parole—definido por Estados Unidos como un tipo especial de admisión a ese país— no entran a EEUU con estatus de Residente Legal Permanente (LPR, por sus siglas en inglés), no obstante, la Ley de Ajuste Cubano (1966) permite actualmente a los portadores de esa nacionalidad el cambio de su condición a LPR a partir del año de entrada.

“Ello determina que, para decenas de miles de posibles migrantes de la nación caribeña exista una vía de ingreso legal con mucho menos riesgo que otras. Sin embargo, su estructuración no resuelve el problema del potencial migratorio acumulado, pues solo abarca hasta 30.000 permisos mensuales distribuidos además entre Haití, Nicaragua y Venezuela”, explicó Domínguez.

La lista comprende al país más pobre de todo el hemisferio y con una situación interna bastante compleja, junto a las tres naciones definidas como la “troika de la tiranía”, denominación aportada por el asesor de Seguridad Nacional del gobierno del expresidente Donald TrumpJohn Bolton, para referirse a La Habana, Managua y Caracas.

“No son los territorios de mayor volumen de migrantes, respecto a cifras totales o per cápita, pero en el caso de ellos existe una politización del fenómeno. El Parole, a su vez, intenta controlar ese flujo, reducir los volúmenes totales y mantener abierta la posibilidad de la migración, incluso, con cierto nivel de privilegios”, subrayó.

En estos países, con un potencial migratorio considerable, causado entre otras cuestiones por las restricciones impuestas por las sanciones estadounidenses sobre sus economías y, por ende, “es muy difícil alcanzar crecimiento y mejorar las condiciones de vida, sobre todo, en el periodo pospandémico y en un escenario de crisis global”.

En este sentido, el programa no resuelve los problemas detonantes de esa situación ni es capaz de gestionarla, a partir de sus propias limitaciones cuantitativas, “si comparamos la cifra anual de 360.000 permisos otorgables, el número resulta inferior al total de migrantes cubanos que ingresaron a Estados Unidos en los últimos dos años, alrededor de medio millón”.

Domínguez agregó que este es un mecanismo más con funciones similares a los programas de reunificación familiar y el nombrado como bombo o lotería, y recordó la vigencia del programa de visado para la emigración permanente, que otorga un mínimo de 20.000 visas anuales.

Las dificultades de este tipo de procesos, argumentó, radicaron primero en la suspensión de los servicios consulares en 2017, bajo el argumento de los supuestos ataques sónicos, y ahora en la operatividad limitada de esa representación.

Migración como instrumento de poder

Para Luis René Fernández Tabío, doctor en Ciencias Económicas, profesor titular, y estudioso del Centro de Investigaciones de Economía Internacional de la Universidad de La Habana, desde el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, la política migratoria de EEUU hacia la mayor de las Antillas forma parte de su política exterior y resulta un instrumento más para derrocar al gobierno.

“Su fin es dañar la imagen del país, dejarlo sin médicos y otros profesionales, impedir u obstaculizar la emigración legal y ordenada en circunstancias difíciles para afectar la estabilidad social interna y que, eventualmente, ello pueda transformarse en un problema de seguridad nacional para justificar una intervención y realizar el cambio de régimen”, apuntó a Sputnik.

En su consideración, el tratamiento a los cubanos en general es favorable porque las autoridades asumen que, en su abrumadora mayoría, son refugiados, cuando en realidad sus motivaciones no son principalmente de tipo político, sino económico.

“De hecho, uno de los temas recurrentes dentro de la derecha anticubana es que, una vez estos nuevos inmigrantes reciben el beneficio de la ciudadanía, viajan inmediatamente a la isla, lo cual constituye una prueba de las verdaderas motivaciones de su salida de la nación caribeña”, aseveró Fernández Tabío.

En el contexto actual, remarcó, el gran desafío es que la administración demócrata de Joe Biden no cumplió sus promesas de campaña y resultó lenta y muy limitada en la atención de las contradicciones entre la política exterior, migratoria e interna en un año electoral.

Debido a que la tendencia actual de la política de EEUU comprende posturas nacionalistas, conservadoras y antiinmigrantes, cualquiera que sea el presidente a partir del 20 de enero de 2025 habrá continuidad en lo dispuesto, con mínimas variaciones, en la contradictoria política migratoria hacia la mayor de las Antillas, concluyó el académico.

Tomado de Sputnik

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