Hoy en la mañana, el sol iluminó el área de formación del preuniversitario Celia Sánchez Manduley. Allí, estudiantes, profesores, directivos y familias se reunieron para la gala de bienvenida a los estudiantes de décimo grado que se incorporaron a la organización juvenil.
No era una actividad más, era el rito de iniciación de quienes, desde ese momento, asumieron responsabilidades en la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y se comprometieron con su preuniversitario, con su municipio y con el país.

La actividad abrió con las notas del Himno Nacional. Luego, la directora pronunció palabras de bienvenida. Recordó la figura de Celia Sánchez Manduley , la flor más autóctona de la Revolucióny exhortó a los nuevos alumnos a ser dignos de ese nombre. “Aquí no solo se estudia; aquí se aprende a ser mejor persona”, dijo.
Esta gala no fue solo una bienvenida, fue una confirmación de que la Isla de la Juventud sigue siendo cantera de sueños y de compromisos. En el preuniversitario Celia Sánchez Manduley, la mañana terminó, pero el curso apenas comienza. Y con él, una generación que aprenderá que la organización no es un sello, sino una responsabilidad compartida.




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