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Un mambí corajudo

Publicación: 17 May, 2026

Marcos Maceo, cayó en combate el 14 de mayo de 1869, cuando participaba en el ataque al fuerte español de San Agustín de Aguarás, en Las Tunas.

Al perder la vida se encontraba luchando bajos las ordenes de su hijo, en ese entonces el teniente coronel Antonio Maceo Grajales, primogénito de su segundo matrimonio.

Marcos Maceo, nació en Santiago de Cuba el 25 de abril de 1808, y tuvo el privilegio de contar con una fecunda descendencia, además fue el esposo de Mariana Grajales, mujer que recibiera el calificativo de la madre de todos los cubanos por su valor y dignidad.

Los hijos legítimos de Marcos Maceo fueron Antonio, José, Baldomera, Rafael, Miguel, Julio, Dominga, Tomás, Marquito y María Dolores, esta última, murió a los pocos meses de nacida. También fue como un padre para los cuatro hijos de Mariana, al quedar viuda del matrimonio anterior.

Marcos Maceo se distinguió por ser un hombre muy trabajador y honrado que supo educar bajo los principios éticos y morales a sus hijos. Desde pequeños les enseñó el amor al trabajo en su finca, en el actual municipio de San Luis, en Santiago de Cuba.

El progenitor de los Maceos se enfrentó con valentía y coraje en la Guerra de los Diez Años, luchó bajo las órdenes de su hijo, Antonio Maceo, y de todos sus retoños, hombres y mujeres de principios libertarios a quienes educó con rectitud y amor a la Patria.

Ese día fatal, 14 de mayo de 1869, cayó el tronco de una patriótica familia, y las tropas mambisas a su vez perdieron a uno de sus mejores hombres.

Y aunque el dolor colmó a su hijo mayor Antonio Maceo, este primogénito no se amilanó, pues su padre lo había preparado para luchar hasta las últimas consecuencias.

Las últimas palabras dichas por Marcos Maceo poco antes de morir, según testigos presenciales, llevaban implícito su amor por la esposa y la independencia de Cuba: “Díganle a Mariana que yo cumplí con ella y con la Patria”.

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