El presidente estadounidense va de visita, acompañado de empresarios y funcionarios, a China, convertido artificialmente en enemigo de Washington.
La tarea del mandatario estadounidense, Donald Trump, con su viaje a China, parece ser ir allí con todo lo posible, a riesgo de desconocer a ciencia cierta con que puede virar, en medio de la tensión entre Washington y Beijing, por un lado, y la crisis mesoriental, por el otro.
De hecho, el mandatario norteamericano debió posponer su visita al gigante asiático en marzo, precisamente, por las complicaciones derivadas de su agresión, junto a Israel, contra Irán, cuyo gobierno respondió con más de 90 oleadas de misiles y drones, así como el cierre del estrecho de Ormuz.
A Beijing, Trump viaja con su exasesor para el trabajo eficiente del gobierno norteamericano, el magnate Elon Musk, y con Tim Cook, director ejecutivo de Apple, o Larry Fink, el principal dirigente del consorcio BlackRock, todos en el primer ranking de multimillonarios.
La nomina también la integran un numeroso equipo de banqueros y empresarios con compañías de primer nivel.
Los temas obligados
La estancia de Trump en la nación asiática tendrá como temas impostergables la difícil relación comercial de ambos estados, las más grandes economías del orbe, la guerra arancelaria desatada por Trump y la crisis en Medio Oriente, tras la agresión a Irán del 28 de febrero.
A ello se suma el crucial diferendo en torno a Taiwán que China considera parte de su territorio, pero que Washington insiste en rearmar, en medio de un peligro latente de que la Casa Blanca pueda convertir esa región en zona de guerra.
Líderes de bancos, gestoras, empresas de pagos o del sector de los semiconductores se suman a la delegación en busca de permitir un acercamiento entre ambos países, mientras se especula sobre un anunció de compra por China se 500 aviones del consorcio Boeing.
Tras la guerra arancelaria lanzada por Trump contra China, uno de los pasos de respuesta dados por el gigante asiático fue suspender la adquisición de aviones Boeing.
Uno de los grandes ausentes en la visita es Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia Corp, que controla empresas de Inteligencia Arficial (IA) y considerada la compañía más valiosa del orbe, fabricante de semiconductores y de chip avanzados para el trabajo con la IA.
Tomado de Cubasi




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