Desde un enfoque preventivo, educativo y comunitario, el sistema de Salud Pública desarrolla de manera sostenida acciones de promoción de salud orientadas a la prevención del consumo de drogas, una problemática que impacta no solo en la salud individual, sino también en la familia y la sociedad.
Estas acciones priorizan la información veraz y oportuna, con énfasis en niños, adolescentes y jóvenes, considerados grupos más vulnerables. A través de charlas educativas, talleres interactivos, consultas médicas y espacios de orientación psicológica, los profesionales de la salud promueven estilos de vida saludables y fortalecen factores protectores como la autoestima, la comunicación familiar y la toma de decisiones responsables.
La labor preventiva se articula además con instituciones educativas, organizaciones sociales y medios de comunicación, llevando mensajes claros sobre los riesgos físicos, mentales y sociales asociados al consumo de sustancias adictivas. En este proceso, se fomenta el rechazo consciente a las drogas y se refuerza la importancia de alternativas sanas como el deporte, la cultura y la participación comunitaria.
Salud Pública también impulsa la detección temprana y la atención integral, garantizando acompañamiento médico y psicológico a quienes lo necesiten, bajo principios de confidencialidad, respeto y humanismo. La promoción de salud no se limita a alertar sobre los daños, sino que busca empoderar a las personas para cuidar su bienestar y el de su entorno.
De esta manera, la prevención contra el consumo de drogas se consolida como una prioridad sanitaria, basada en la educación, la participación social y el compromiso colectivo por una vida más sana y plena.




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