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Cuba: El «estado fallido» que no falló contra la polio

Publicación: 28 Oct, 2026

Categorías: Salud

Poliomielitis es una palabra larga y dolorosa en las historias de los abuelos, para cuya generación era un fantasma aterrador que rondaba los barrios, golpeando con crudeza a las familias cubanas y arrebatándole la movilidad y el futuro a cientos de niños cada año.

Aquella pesadilla, sin embargo, comenzó a disiparse gracias a una respuesta colectiva sin precedentes: en 1962, Cuba se convirtió en la pionera de América Latina en implementar una campaña nacional de vacunación masiva. Se movilizó a la sociedad civil, a las organizaciones comunitarias y a los profesionales de la salud en una cruzada casa por casa. 

Se aplicaron entonces cinco millones de dosis de la vacuna oral Sabin, en caramelo y suspensión y abarcó el 87.5% de la población infantil desde 1 mes hasta 14 años de edad, lo que constituyó el 109.4% de la cobertura planificada. El esfuerzo colectivo permitió declarar a la isla libre de poliomielitis ese mismo año, un logro histórico que se adelantó en décadas a la certificación oficial de la Organización Mundial de la Salud para toda la región.

Es una victoria que se multiplica en el silencio íntimo de los consultorios médicos, los policlínicos y las escuelas, en el llanto breve de un niño al recibir la vacuna o en la logística milimétrica desplegada por médicos y vecinos en cada rincón de nuestro archipiélago y eso es lo verdaderamente extraordinario, aquello que raya en el heroísmo cotidiano y humano: no solo haber borrado la enfermedad del mapa, sino haber mantenido ininterrumpidamente este escudo protector durante más de seis décadas en las que cerca de 85 millones de dosis administradas son más que cifras, representan un compromiso inamovible con la vida.

Este empeño cobra una dimensión monumental al entender las condiciones en las que se sostiene: bajo el asedio constante de un feroz y genocida bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos. Como bien sabe cualquier familia o profesional de la salud en la isla, mantener un programa de esta magnitud exige recursos estables, cadenas de frío complejas, reactivos y jeringuillas calibradas al milímetro, de esas que hoy escasean por el impacto de las medidas fascistas de Trump. Sin embargo, haciendo malabares entre apagones y carencias, la 65 campaña nacional, inició en abril pasado en un país al que hacía meses no entraba un barco de petróleo, al que le han saboteado cada intento por respirar y del cual se ha propuesto hacer añicos un mal hijastro a la derecha del mayor fascista contemporáneo.

Más de dos millones de niños en diversas etapas etarias se han llegado a inmunizar, mientras que en las convocatorias anuales ordinarias se protegen de manera segura a más de 340 mil infantes aquí en el «estado fallido» que solo existe en las podridas esperanzas de Marco Rubio y los sietemesinos que le hacen el coro.

Cada campaña anual de vacunación antipolio no es únicamente un procedimiento médico o el cumplimiento de  un protocolo, sino un acto de amor y soberanía. Es la prueba fehaciente de que cuando la salud pública se entiende como un derecho humano esencial y no como una mercancía rentable, la voluntad de un pueblo puede superar el cerco más largo de la historia moderna.

«El Día Mundial contra la Polio se conmemora el 24 de octubre de todos los años. La poliomielitis, es una enfermedad altamente contagiosa ocasionada por el virus de la polio. Aunque es muy raro, el virus puede atacar las partes del cerebro que ayudan a respirar, lo que puede causar la muerte. La polio no tiene cura, pero puede prevenirse con la vacunación. El Día Mundial contra la Polio ofrece una oportunidad para renovar el compromiso de la erradicación mundial y asegurarse que este virus no vuelva a las Américas», explica la web de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Hace unos días, cuando las naciones volvieron a celebrar esa fecha, debió hablarse de Cuba, tendrían que haberse preguntado los críticos honestos cómo un «estado fallido» ha logrado no fallar contra la polio. Quizás sería un buen punto de partida para una conversación más larga sobre las agallas de este archipiélago pequeñito y brutalmente asediado.

Tomado de Cubasi

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