Con la emoción a flor de piel y la memoria viva, una representación de jóvenes que llegaron a la Isla de la Juventud en la década de 1960 y 1970 se dieron cita en la delegación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, ICAP, para rendir homenaje al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el centenario de su natalicio.
El encuentro, cargado de nostalgia y gratitud, sirvió para compartir anécdotas, historias y vivencias de las más de cuarenta visitas que realizó el líder histórico de la Revolución a la entonces Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud, territorio que llevó en su corazón y al que dedicó especial atención para su desarrollo económico y social.

María Verena Gonzales, una de las participantes reflexionó sobre la huella imborrable que dejó Fidel en aquellos jóvenes que hoy peinan canas y en este terruño con el programa de las secundarias básicas en el campo para estudiantes nacionales y extranjeros, la formación de médicos y especialistas en la escuela latinoamericana José Maceo.
En el encuentro el integrante de la Asociación de Combatiente de la Revolución Cubana, Jorge Coutí Pineda, también protagonista de aquella epopeya juvenil, recordó momentos de su misión como parte de la protección de Fidel durante sus visitas al territorio pinero.

Saturnino Bueno, trabajador de la Empresa Eléctrica también recordó con orgullo a Fidel, y cuando tuvo la oportunidad de asistir como delegado al V Congreso del Partido Comunista de Cuba en el año 1997, y compartir bien cerquita con el Comandante.
El encuentro en el ICAP, fue más que una conmemoración. Fue un reencuentro con la historia, y con el hombre que supo convertir un territorio devastado por el huracán Alma, en el símbolo de la obra protagonizada por nuevas generaciones.




0 comentarios