El ruido va disminuyendo y desaparece en la misma medida que el transeúnte se aleja del lugar.
Hombres de overoles azules ganan a diario una batalla por la soberanía energética. Son ellos quienes a cualquier hora del día mantienen activas las máquinas para que llegue al hogar el vital servicio, de acuerdo con el cronograma fijado para esta situación energética.
El empeño de estos trabajadores de la Empresa Eléctrica va más allá de una rutina diaria, responder a roturas imprevistas o descarga de circuitos por exceso de carga le hacen valer el sinónimo de titanes.
A veces hasta somos injustos con ellos y no valoramos que la salida de un circuito no es imputable a esos hombres, cubiertos de una vestimenta engrasada en su afán de solucionar la avería y devolver el vital servicio al pueblo.

Para los últimos meses de este año se prevé una mejoría al entrar en servicio los primeros parques solares gracia a la solidaridad y voluntad de la República Popular China de donar esa tecnología y que hoy se extiende también al resto del país.
De manera que para los pobladores de esta ínsula significaría también un enorme ahorro de petróleo, que hoy el país no dispone de este recurso para generar la electricidad debido al injusto bloqueo energético que mantiene a Cuba la administración de Donald Trump.
Ante esa realidad los cubanos resisten y los pineros seguirán escuchando el ruido de los motores responsables de la generación eléctrica, hoy asumida por hombres sencillos pero muy consagrados por la misión que les tocó: mantener generando corriente eléctrica al pueblo.




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