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Una sala donde se defiende la vida

Publicación: 8 Abr, 2026

Llega otro siete de abril, considerado, desde hace buen tiempo en el planeta, el Día Mundial de la Salud,  y que sirve para  recordar que la salud es un derecho humano fundamental. Este año, la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, pone el foco en los sistemas de salud que funcionen para todos, asegurando que los migrantes y las personas desplazadas estén totalmente protegidas por una Cobertura Universal de Salud.

Esa organización es una de las encargadas de liderar el Grupo Temático sobre Albergue, Tierra y Coordinación de Emplazamiento en crisis humanitarias, y como tal pone de relieve el estrecho vínculo entre la salud y los albergues. Los albergues seguros y dignos no están alejados de la buena salud  por el contrario, son un ingrediente indispensable de la protección, el bienestar y la recuperación.

Y que ironías de la vida, el mundo llega a esta fecha con una situación muy diferente en los inmigrantes, hacinados, sin atención médica e incuso perseguidos, y concentrados en cárceles hasta su devolución a sus países de origen, y en todo ese tiempo nada de atención médica, al menos como se merecen como seres humanos que son. Por eso se dedica este año la celebración a hacer conciencia en este tema.

En entornos de crisis y de gran fragilidad, los migrantes, las personas desplazadas y las comunidades que los albergan a menudo enfrentan serios desafíos en el acceso a cuidados de la salud. Se sabe ya que el limitado acceso al agua potable y a servicios de saneamiento, hacen que estos desafíos sean mayores. Sin albergues seguros y servicios básicos, los riesgos a la salud aumentan y el acceso a los cuidados se vuelve más complicado. Nadie debería tener que elegir entre pagar los cuidados de la salud y cubrir las necesidades básicas de sus familias.

En el Día Mundial de la Salud se demanda en el mundo sistemas mucho más sólidos e inclusivos que conecten los cuidados de la salud, los albergues y los servicios esenciales tanto en emergencias como en respuestas a largo plazo. Esto requiere de un compromiso político y financiero sostenido, claras políticas que incluyan a migrantes y a personas desplazadas en sistemas nacionales de salud, y soluciones prácticas para garantizar que nadie sea dejado atrás.

Y que comentar de la salud de las poblaciones en guerra, de bombardeo a hospitales, a centros especializados , de personas mutiladas sin atención médica , así pasa desde hace tiempo en Gaza , territorio de palestina invadido por Israel, o en Irán, el Líbano y tantas zonas guerras.

Y con relación a Cuba, llegamos a este siete de abril , enfrentado limitaciones materiales del campo de la salud de todo tipo, debido a las férreas medidas del gobierno actual de EEUU que impide la entrada estable de combustible a nuestra nación. Sin embargo, llegamos también con el compromiso de miles de hombres y mujeres de ese sector a mantener la vitalidad, a no cerrar ningún centro.

Porque la Revolución trajo una salud inclusiva, preventiva que hoy se ve amenazada pero los profesionales no renuncian a salvar vidas, incluso no solo en Cuba sino en el mundo. Los ejemplos muchos,  la Covid, los terremotos, y las misiones solidarias. Esa estrategia será siempre prioridad en la política sanitaria cubana.

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