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José Martí: brújula ética y cultural de las nuevas generaciones

Publicación: 20 Feb, 2026

Hablar de José Martí en el contexto de las nuevas generaciones es asumirlo como una presencia viva dentro de la cultura cubana. Martí no pertenece únicamente a los libros de historia ni a las fechas conmemorativas; su pensamiento late en cada debate sobre identidad, justicia social y soberanía. Su ideario, forjado en el sacrificio y en la profunda fe en el ser humano, sigue siendo una guía ética en tiempos donde los jóvenes enfrentan desafíos marcados por la globalización, la tecnología y las transformaciones sociales.

En obras como Versos Sencillos, Martí reveló no solo sensibilidad poética, sino también una visión humanista que coloca la dignidad como principio supremo. Esa idea de la “dignidad plena del hombre” resulta esencial para las nuevas generaciones, que buscan espacios de expresión, participación y realización personal. Martí enseñó que la libertad no es solo un concepto político, sino una responsabilidad moral que exige preparación, honestidad y compromiso con el bien común.

El ideario martiano también resalta el valor de la educación como herramienta de emancipación. Para él, instruir era preparar para la vida, formar ciudadanos capaces de pensar con criterio propio y de actuar con ética. En una era donde la información circula de manera inmediata y muchas veces superficial, el llamado martiano al estudio profundo y al pensamiento crítico adquiere una vigencia renovada. Los jóvenes encuentran en su ejemplo una invitación constante a superarse y a no renunciar a sus principios.

Asimismo, Martí defendió la unidad y la solidaridad como pilares de la nación. Su visión de una patria inclusiva, construida desde la diversidad y el respeto, dialoga con las aspiraciones actuales de participación y equidad. En cada proyecto comunitario, en cada iniciativa cultural o social impulsada por jóvenes, puede reconocerse la influencia de ese espíritu martiano que apuesta por el amor como fuerza transformadora.

Asumir hoy el legado de José Martí no significa repetir sus palabras, sino reinterpretarlas a la luz de los desafíos contemporáneos. Las nuevas generaciones tienen ante sí la tarea de traducir su ideario en acciones concretas: responsabilidad social, sensibilidad cultural, defensa de la justicia y construcción colectiva. Martí, más que una figura del pasado, es un horizonte ético que inspira a los jóvenes a soñar, crear y defender con pasión los valores que sostienen la identidad nacional.

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