El Grupo Tijo, del Teatro de la Isla Joven, se ha distinguido a lo largo de los años por su profunda vocación comunitaria. No se trata solo de hacer teatro; se trata de estar, de acompañar, de servir. Y en ese espíritu hay nombres que sostienen la coherencia entre el arte y la vida.
Uno de ellos es Adolfo Pedro Caicedo Reyes, con más de 25 años de labor artística. Para todos es simplemente Fitico. Su entrega no se limita al escenario: trasciende las tablas y se instala en la cotidianidad de estos tiempos complejos que vive la Isla de la Juventud.
Fitico es presidente del Club de Autos Eléctricos en la Isla, y desde esa responsabilidad también ejerce su vocación de servicio. Un ejemplo reciente lo confirma: durante el Festival del Sucu Sucu realizado el pasado mes de diciembre, el jurado pudo cumplir rigurosamente su agenda gracias a que Fitico puso su auto particular con carga eléctrica al servicio de la transportación. Puntual en cada recogida, atento a cada traslado, sin reparar en horarios de regreso ni en sacrificios personales. Lo hizo con la naturalidad de quien entiende que la cultura también necesita apoyo logístico para brillar.
En medio de las actuales dificultades con la transportación, el Club de Autos Eléctricos ha estado disponible para quienes más lo necesitan. Y ahí está Fitico, firme, solidario, consecuente. Su compromiso comunitario no es discurso: es acción concreta.
Artista de vocación y servidor público por convicción, Adolfo Pedro Caicedo Reyes es además miembro de la Filial de Artes Escénicas de la Uneac Pinera, organización que hoy reconoce y agradece su entrega.




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