Se acerca el 14 de febrero, una fecha que no debe reducirse únicamente a flores y regalos, sino que nos recuerda que el amor y la amistad son fuerzas capaces de sostenernos, incluso en los momentos más difíciles. En tiempos como los que vivimos, más que nunca necesitamos mirarnos con empatía, tender la mano con solidaridad y reafirmar que la unión entre los cubanos es la mayor fortaleza para seguir adelante.
Aunque atravesamos tiempos complejos, no debemos permitir que las dificultades apaguen nuestra capacidad de compartir, de acompañarnos y de construir juntos esperanza. La verdadera riqueza de Cuba está en su gente: en la sonrisa que se ofrece aun cuando escasean los recursos, en el abrazo que reconforta, en la palabra que anima y en la unión que nos hace más fuertes.
Este día nos invita a recordar que el amor no se limita a lo romántico; también es el compromiso de cuidarnos como hermanos, de apoyarnos en la comunidad y de mantener viva la fe en un futuro mejor. La solidaridad es la forma más pura de amor, y cuando la practicamos sembramos semillas de confianza y fortaleza que florecen en cada barrio, en cada familia, en cada corazón.
Que este 14 de febrero sea un canto a la esperanza, un llamado a la unidad y un recordatorio de que, pese a las adversidades, el espíritu cubano sigue latiendo con fuerza. Porque cuando nos acompañamos, cuando nos levantamos unos a otros, ningún obstáculo es demasiado grande.




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