En la mañana de hoy, el Policlínico “Leonilda Tamayo Matos” fue escenario del acto municipal por el Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer, una fecha que cada 4 de febrero convoca a la conciencia, la solidaridad y el compromiso colectivo frente a una de las enfermedades que más desafíos impone a la humanidad.

Este no fue solo un acto conmemorativo. Fue un abrazo colectivo, un espacio para honrar la vida, reconocer la entrega incansable de nuestros profesionales de la salud y reafirmar que en Cuba la lucha contra el cáncer es prioridad, responsabilidad y deber humano. Aquí, donde la medicina se ejerce con ciencia, pero también con sensibilidad y ética revolucionaria, se ratificó que nadie está solo en este camino.

El lema que acompaña la campaña internacional 2025–2027, “Unidos por lo único”, nos recuerda una verdad profunda: el cáncer toca millones de vidas de formas distintas, pero no define quiénes somos. Define, sí, nuestra capacidad de acompañar, de cuidar, de resistir y de amar. En el centro de esta batalla están las personas: los pacientes, las familias, los médicos, enfermeros, técnicos y trabajadores que sostienen, día a día, un sistema de salud humano y solidario.

En tiempos complejos, Cuba reafirma su vocación de vida. Apostar por la prevención, el diagnóstico temprano y la atención integral es también un acto de soberanía, de justicia social y de fidelidad a los principios que nos definen como nación.

Desde este policlínico, desde cada consultorio y cada hogar, se alza un mensaje claro y esperanzador: la lucha contra el cáncer se libra unidos, con ciencia, con conciencia y con corazón.




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