La familia del béisbol de la Isla de la Juventud, sufrió una gran pérdida, este martes 13 de enero de 2026. Francisco Andrés Labrada Tamayo, reconocido pitcher del antiguo conjunto «La Isla», falleció a los 73 años de edad en la ciudad de Nueva Gerona.

Labrada, o Pancho conocido así entre sus amigos y los amantes del béisbol pinero, jugó bajo la dirección técnica del director Armando Johnson. Entre sus compañeros de equipo estuvieron Los Jimaguas Pérez, Gervasio Miguel, Fonseca, Herrerita, Juan Carlos Calvo y otros destacados peloteros de los años 70 y 80 del pasado siglo en el territorio.

Natural de Buey Arriba, provincia Granma, llegó a la entonces Isla de Pinos, a cumplir el servicio militar destacándose en el deporte. Por sus méritos llegó a ser campeón en el grupo Habana en el año 1976 e integró el equipo de Industriales como lanzador. Entre sus méritos obstenta el juego más rápido de la cubana, 1 hora y unos minutos.
Tras su retiro del deporte activo fue entrenador de todas las categorías y actualmente se desempeñaba como entrenador de las categorías 11 y 12 años.

Cumplió misión internacionalista en el 2004 hasta el 2006 en la República Bolivariana de Venezuela, en el Estado de Barina, en el municipio Sabanilla, tierra natal del Comandante Hugo Cháves Frías, dónde se ganó el respeto y el cariño de los pobladores por su entrega en la preparación de los Atletas de esa localidad.
A su regreso a la Patria continúo su trabajo como entrenador de picheo en las áreas deportivas. Fue subdirector y administrador de la marmolera y del mercado Abel Santamaría. Trabajó en Pesca Isla, y fue patrullero de la Policía Nacional Revolucionaria en los años 1980.
Fue padre de seis hijos, 4 varones y dos hembras, tuvo varios nietos a los que les inculcó el respeto y el amor a la familia y sus semejantes.

Se distinguió por su trato afable y carismático con la afición pinera que siempre lo respetó y reconoció por su trabajo en el conjunto de béisbol La Isla.
Llegué a todos sus familiares, compañeros, y el pueblo pinero el adiós de un hombre que se creció en cada jugada en el montículo, gloria del deporte de la Isla de la Juventud.
Hasta siempre Labrada, gracias por tus enseñanzas.
Reciba la familia las condolencias del pueblo pinero y toda la afición deportiva amante de la pasión de los cubanos.




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