Con un profundo sentido de orgullo y compromiso social, la Facultad de Ciencias Médicas de la Isla de la Juventud celebró la graduación de sus nuevos profesionales de la salud. En un acto cargado de patriotismo, se enfatizó que los recién egresados no solo reciben un título, sino la confianza y la herencia moral de todo un pueblo.

Son 67 graduados de Ciencias Médicas los que se suman al Destacamento Pinero, un número que es mucho más que una cifra: es la certeza de un futuro con más manos, más ciencia y más humanismo. De este grupo, 15 son ya Doctores en Medicina, listos para emprender el viaje más noble y desafiante: cuidar la salud de un pueblo.

El discurso central de la ceremonia resonó con las palabras del Comandante Fidel Castro, recordando a los graduados que la salud es un derecho, no un privilegio. Se destacó que esta nueva generación de profesionales está llamada a ser, a pesar de las amenazas externas y el bloqueo, de los mejores del mundo.

Esta superioridad no radica en recursos materiales, sino en la inmensidad de su capital humano, su solidaridad y su conciencia crítica.

Ante un panorama mundial convulso, marcado por crisis económicas, conflictos geopolíticos y amenazas sanitarias, se subrayó que la respuesta de Cuba se sustenta en más ciencia, más internacionalismo y más compromiso.

La formación recibida en la Isla, un verdadero «bastión» y espacio donde se forja el compromiso social, prepara a estos jóvenes para enfrentar los desafíos de la salud global. El modelo de la Atención Primaria, la prevención, y la entrega total a la comunidad constituyen la «piedra angular» de su desarrollo profesional

La Facultad de Ciencias Médicas reafirmó su misión como parte esencial del sistema nacional de salud. Los graduados, que incluyen no solo médicos sino también estomatólogos, licenciados en enfermería y otros técnicos vitales, son recibidos por el país con júbilo.
“¡Qué el orgullo que nuestra Facultad siente por ustedes se traduzca en bienestar a este pueblo!”, fue el mensaje final, instándolos a que su camino profesional esté guiado por la certeza de que «defender la primera piedra del primer paso… puede estar el camino más exitoso».

Esta graduación en la Isla de la Juventud se inscribe como la prueba viviente de que el talento, la dedicación y el amor a la patria tienen la capacidad de hacer florecer la excelencia académica y humana, reafirmando el compromiso inquebrantable de la juventud cubana con su Revolución





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