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Asesor económico de Sheinbaum: “Apostamos a la continuidad de prosperidad para todos y desde abajo”

Autor: webmaster

Publicación: 19 Jul, 2024

Categorías: Internacionales

Irvin Rojas, colaborador en temas económicos de la candidata presidencial de Morena, le dijo a Sputnik que la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México continuará los lineamientos del presidente Andrés Manuel López Obrador en caso de triunfar en las elecciones de junio y detalló cuáles son sus principales proyectos para promover el desarrollo.

Para el economista, cuyo título oficial en la campaña es “Embajador de Diálogos por la Transformación”, Sheinbaum mantiene una considerable ventaja sobre su principal competidora, Xóchitl Gálvez, de la coalición PRI-PAN-PRD, porque el Gobierno de Morena ha beneficiado por primera vez en muchas décadas a los ciudadanos que menos tienen, mientras que en su visión, la alianza opositora quiere volver a instaurar un “neoliberalismo salvaje” que ya ha fracasado.

En ese sentido, Rojas dijo en entrevista con este medio que la doctora Sheinbaum profundizará la política social establecida por la actual gestión, y buscará que las ayudas para adultos mayores y becas para jóvenes sean consagradas en la Constitución, pero también mantendrá la buena relación que el presidente López Obrador ha tenido con el sector privado.

La doctora Claudia Sheinbaum ha prometido que un futuro Gobierno suyo continuaría los lineamientos establecidos por el presidente Andrés Manuel López Obrador, pero aclarando que también que habrá matices propios. ¿Podría hablarnos un poco sobre cuáles serían esas continuidades y qué cambios se implementarían en la gestión económica de un potencial sexenio de Sheinbaum?

Lo que te diría es que tenemos claramente diagnosticados cuáles han sido los aciertos del Gobierno del presidente López Obrador y en esas áreas va a haber continuidad. Por ejemplo, en la gestión responsable de las finanzas públicas, en el respeto a la autonomía del Banco de México, en el manejo de la deuda, por decirte algunos de los muchos aspectos donde el Gobierno tuvo una gran gestión, y todo eso se replicará. De la misma forma, tampoco habrá cambios bruscos en las variables macroeconómicas clave que le dan certeza a los inversionistas, a los hogares, a las empresas.

¿Y cuáles serían los cambios que se impulsarán?

Bueno, no diría cambios, creo que hay muchas oportunidades, porque la 4T es un proceso que no está culminado. Se avanzó en una reformulación de cuál tiene que ser el papel del Gobierno en relación a los ciudadanos y las empresas. Y ahí hay todavía mucho por profundizar y afinar. Te menciono dos cosas: una, el nearshoring, que cuando comenzó este fenómeno [tras la pandemia], no había demasiadas áreas de oportunidad que estuviesen diseñadas o preparadas, pero ya las tenemos identificadas, y entonces se van a explotar las capacidades de las regiones para aprovechar los beneficios de este proceso de relocalización de empresas. Y la otra oportunidad que te menciono, es nuestra intención de retomar el rol del Gobierno para dirigir inversiones, por ejemplo, en infraestructura, en desarrollo regional. Esto incluye la construcción de carreteras, pero también de puertos, aeropuertos y, sobre todo, de ferrocarriles, que es una apuesta que el presidente, López Obrador, inició y la candidata Claudia Sheinbaum ha manifestado que es una de sus prioridades para profundizar el desarrollo y la continuidad de la Transformación.

El presidente se ha caracterizado por tomar grandes decisiones incluso desde el comienzo, como la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, y poner en marcha varios y cuestionados megaproyectos, como el ya mencionado Tren Maya y la refinería de Dos Bocas. ¿La candidata Sheinbaum está pensando en construir grandes obras de infraestructuras también?

Lo que se está haciendo ahora es la evaluación de todas las posibilidades. Pero hay una gran cantidad de proyectos posibles.

Lo que yo mencionaba sobre los polos de bienestar es uno de ellos. Esta idea de crear las condiciones para que las regiones construyan encadenamientos no solamente entre las empresas y los consumidores, sino también con el trabajo para aprovechar el potencial de la relocalización de empresas. Yo creo que eso es algo emblemático que todavía no se ha presentado con un nombre que engloba el proyecto. Se hará en el futuro. Pero ha habido otros proyectos que sí se han presentado. Por ejemplo, una iniciativa que se llama el Plan Campeche, que busca potenciar el desarrollo de algunas actividades agropecuarias como la producción del arroz y la leche.

Esa es la idea, que las grandes ideas de proyectos tienen que ver con la vinculación de múltiples sectores al desarrollo regional, acompañadas de inversiones muy fuertes en infraestructura, especialmente aeropuertos y trenes, y poniéndose énfasis en los trenes de carga, que van a ser indispensables para la realización de estas oportunidades de comercio.

¿La gestión económica del presidente López Obrador, con un peso fuerte, una inflación a la baja y un récord de inversiones extranjeras, es el principal activo de la campaña de la candidata?

Yo creo que sí. El Gobierno del presidente López Obrador ha sido exitoso en varios aspectos. Por ejemplo, en el combate contra la pobreza, especialmente la pobreza rural. Pero en general ha sido una gestión muy buena. Esto se refleja en el crecimiento de los ingresos de los ciudadanos, en el aumento del salario mínimo. Y este buen manejo de la economía, a diferencia de gobiernos anteriores, ha beneficiado a los mexicanos de pie, que sienten esta mejora en sus propios bolsillos.

También quiero destacar el éxito de la estrategia de desarrollo territorial enfocada en las regiones más atrasadas y tradicionalmente olvidadas por la política, con la construcción del corredor transístmico y el Tren Maya, que ha provocado y esto es solo el comienzo de ese proceso de reactivación— una multiplicación de empleos, inversiones y nuevas viviendas en la región. Y también está el hecho de que estos logros se hayan dado a pesar de una crisis económica histórica motivada por la pandemia del COVID-19.

La candidata Claudia Sheinbaum tiene muy claros estos aciertos, entonces su propuesta obviamente incluye reforzar la política social para que siga sosteniendo a las familias que más lo necesitan, pero también que llegue a lugares donde todavía no lo ha hecho. También apostamos a la continuidad de la idea de prosperidad compartida que estableció el presidente López Obrador, con la creación de nuevos polos de desarrollo para el bienestar, y siguiendo ofreciendo incentivos para atraer la inversión y generar empleo, educación, vivienda, explotando el potencial productivos de cada de las regiones, especialmente las más olvidadas. Pero de nuevo, siempre basados en la idea de prosperidad compartida, para todos y desde abajo, no como se concebía antes, que era la riqueza de los de arriba y que goteara un poquito.

La oposición dice, sin embargo, que la verdadera ventaja de Morena está relacionada no a la economía sino a la presunta dependencia de la ciudadanía a los planes sociales que ha implementado, y la propia Xóchitl Gálvez ha acusado al presidente de hacer “asistencialismo” con fines electorales. ¿Qué opinión le merece esa visión?

Considero que es falsa, que es equivocada, no es creíble. Durante 20 o 30 años en México existió una política social en la que había un montón de programas dispersos que atendían pequeñas necesidades. Si tú ves una gráfica de la pobreza o de algunas otras mediciones de carencias, básicamente se mantuvo inamovible en las décadas previas al inicio del Gobierno del presidente López Obrador. Y después tienes, a pesar de la pandemia, una caída en las cifras de pobreza, avaladas por organismos internacionales.

¿El Gobierno no busca ni el más mínimo rédito político al implementar estas políticas sociales?

Para nada. Es más, la propuesta de la doctora Claudia Sheinbaum es precisamente elevar estos programas, las pensiones de adultos mayores, las becas, etcétera, a rango constitucional, para que sean considerados y concebidos como un beneficio al que todos los mexicanos tienen derecho a acceder. Y al volverse las personas acreedoras universales de estos beneficios, no habría ninguna capacidad de ejercer coerción política para favorecerse electoralmente. Es precisamente contrario a la hipótesis de que los programas sociales hacen que la gente se sienta manipulada. De hecho, al haber cada vez menos condiciones para recibir apoyos y menos vigilancia de qué haces con las transferencias, esto hace que la injerencia de los gobiernos o administraciones sea cada vez menor.

La gente nunca fue más libre de hacer lo que quiera con sus transferencias y de votar como mejor le parezca.

En el 2016, el entonces candidato López Obrador se esforzó por contrarrestar la imagen suya que había construido la oposición, pintándolo como un potencial expropiador y alguien poco confiable, fichando a dirigentes con buena relación con el empresariado como Alfonso Romo. ¿Cómo es el vínculo de la candidata Sheinbaum con el sector privado en esta campaña?

Sí, estaban todas esas patrañas de que el presidente López Obrador era alguien en contra de la propiedad privada, que iba a implementar un sistema autocrático, una dictadura. Eso quedó bastante claro que no fue así. Hubo un trabajo muy coordinado del sector privado con el presidente López Obrador a lo largo del sexenio. Por ejemplo, cosas muy tangibles se llevaron a la práctica de la mano con el sector privado, como por ejemplo la subida de los salarios mínimos, la eliminación del outsourcing que permitía subcontratar a personas para que no tuvieran derechos laborales.

Toda esta serie de iniciativas regionales con respecto al Tren Maya y el corredor transístmico han sido en colaboración con el sector privado. Por eso creo que los que quisieron hacer lo mismo con la doctora Sheinbaum han fracasado completamente, porque ha quedado comprobada la seriedad del presidente López Obrador y de ella misma como jefa de Gobierno de la Ciudad de México trabajando con el sector privado. El electorado sabe que los que dicen eso no tienen credibilidad y que es una estrategia de campaña basada en mentiras.

Usted dice que los planteos de la oposición son falsos y que no son creíbles. ¿Es por eso que su principal candidata, Xóchitl Gálvez, no remonta en las encuestas y la ventaja de la doctora Sheinbaum se ha mantenido?

La oposición nunca encontró durante todo el sexenio una propuesta alternativa atractiva para contrarrestar la visión económica del presidente. De la misma manera, hay una ausencia de proyecto novedoso en su candidata, y por eso sus números son bajos. Desde la perspectiva económica, me parece que el Gobierno del presidente López Obrador y la propuesta de la candidata Sheinbaum van en el sentido de las cosas que han funcionado.

En la anterior campaña decían que si el salario mínimo se subía, iba a haber inflación. Se demostró que no y la candidata Sheinbaum propone reforzar los incrementos del salario mínimo para que nunca más pierda frente contra la inflación. En la anterior campaña decían que el Estado no podía tener ningún rol en la planificación económica, en focalizar las inversiones donde más se necesitaban, y el Gobierno del presidente López Obrador demostró que se podían mejorar las condiciones de las personas del sur y del sureste, que habían sido tradicionalmente olvidadas, con acciones decididas y efectivas. Entonces la mayoría del electorado ya no le cree a su oposición, porque sus vaticinios han sido demostrados como falsos, y en cambio las propuestas de Morena sí han funcionado y mejorado sus vidas.

¿Cómo definiría la propuesta económica de la coalición opositora?

Es un regreso al pasado. Un regreso a la época de las privatizaciones, que ya sabemos que benefician a unos pocos.

Un regreso a no querer cambiar la estructura desigual de la economía, a no querer combatir la pobreza, al neoliberalismo trasnochado, con apoyos a empresas y empresarios amigos y a defender la teoría del derrame. Eso es lo que propone Gálvez, lo que explica que el electorado no la acompañe, porque no es lo que quiere la gente, y no funciona.

Hay algunos desencantados con el Gobierno actual que esperan que si la doctora Sheinbaum llega al poder se desmarque del presidente y desarrolle un perfil propio, alejado de los postulados de López Obrador. Pero usted dice que, al menos en la gestión económica, no habrá quiebres con respecto al Gobierno de la 4T.

Como decía, habrá una continuidad muy importante en las partes que han funcionado y no va a haber grandes quiebres en el sentido que los grandes ejes que se han planteado y que han sido exitosos van a reforzarse.

Por ejemplo, la perspectiva guiadora de una economía moral, es decir, que se pongan primero a los pobres, que se cuida el que no haya un Gobierno excesivamente oneroso, que se combata la corrupción. Esos son postulados muy firmes sobre los que descansa la transformación y se mantendrán. Y donde sí puede haber cambios o expansiones es en esas áreas donde todavía hay oportunidades, porque el reto económico al que se enfrentaba la Cuarta Transformación era vasto. Seis años nunca iban a ser suficientes para que la transformación llegue a todos y el proyecto de la doctora. Sheinbaum busca que esa mejora llegue a cada uno de los lugares de la República.

Tomado de Sputnik

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