Todo parecía indicar que ese día sería similar a muchos otros para los trabajadores de la tienda habanera El Encanto, corría el 13 de abril de 1961. Pero fue todo lo contrario, al atardecer ocurriría un sabotaje a la exclusiva y elegante tienda donde fallece lamentablemente la compañera Fe del Valle, trabajadora y miliciana en ese comercio.
La acción como muchas otras ya se preparaba desde tiempo atrás, el objetivo era crear miedo en la población que disfrutaba de los primeros años de su Revolución. El gobierno norteamericano apostaba por un ambiente de caos con actividades terroristas, principalmente en La Habana que serviría para apoyar la invasión luego a Girón.
En horas de la mañana de aquel 13 de abril, un enlace con la organización contrarrevolucionaria le entregó a Carlos González Vidal, desafecto de la Revolución, dos petacas incendiarias preparadas con explosivo plástico C-4, camufladas en cajetillas de cigarrillos Edén, muy populares en aquel entonces, con la indicación de colocarlas en zonas vulnerables para que se propagara un incendio. Carlos aceptó, pero con la condición de que luego de realizada la operación lo sacaran a Estados Unidos.
Cuentan que poco antes del cierre de la tienda, a las seis de la tarde, tras una larga jornada de trabajo y despedida del personal, Carlos aprovechó un instante en que se quedó solo. Activó una de las petacas y la colocó entre unos rollos de tela. Estas estallaron y comenzó el incendio de grandes proporciones dada la alta combustión de la sustancia inflamable de uso militar.

De acuerdo con las investigaciones efectuadas, el incendio se propagó en los 7 pisos de la tienda por los conductos del aire acondicionado. Fue imposible detenerlo y el lugar quedó reducido a escombros y vigas de acero retorcidas. Las pérdidas materiales fueron de unos 20 millones de dólares.
Lo más lamentable la muerte de una cubana, Fe del Valle, quien falleció al quedar atrapada en una escalera cuando trataba de salvar los fondos de la Federación de Mujeres Cubanas.
Como es costumbre organizaciones contrarrevolucionarias y elementos desafectos a la Revolución eran los protagonistas de aquel suceso, al que luego se sumaron operaciones de introducción de armas y explosivos en la costa que luego se enterraban para ocultarlas, además de infiltración de equipos y de agentes entrenados.
Ante aquella tragedia el pueblo, junto al Gobierno Revolucionario, se unió y rechazó el terrorismo. Tantos años después, este mismo pueblo continúa la batalla por el respeto a su Revolución y ante las amenazas del mismo imperio, rechaza las medidas crueles del gobierno de Trump y advierte que vamos a defender la patria al precio que sea necesario, incluso con nuestras vidas.




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