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El ICAIC en Cuba, como símbolo de la naciente revolución

Publicación: 13 Abr, 2026

Con el triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959, la naciente revolución liderada por un grupo de jóvenes, con sueños libertadores, fundaron un 24 de marzo de 1959, tres meses después de la victoria, una de las instituciones culturales más importantes del país.

El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), reflejo de la importancia que los líderes del triunfante proceso dieron siempre a la cultura como baluarte de la independencia y soberanía nacional. Estableciendo como premisa que el cine es un arte, el artículo primero de la nueva ley, definió la finalidad de la Institución de «organizar, establecer y desarrollar la Industria Cinematográfica, atendiendo a criterios artísticos enmarcados en la tradición cultural cubana y los fines de la Revolución.

Su presidente fundador fue Alfredo Guevara, y no podría ser otro pues Alfredo, como era conocido en el mundo intelectual desde sus tiempos en la Universidad de La Habana como compañero de estudios y de luchas de Fidel y Raúl Castro, era la persona fiel con capacidad sobrada para llevar el cine cubano al lugar cimero, como lo logró en las tres décadas que dirigió al ICAIC.

Entre las figuras más sobresalientes de la creación audiovisual se encontraban Tomás Gutiérrez Alea, Julio García Espinosa, Humberto Solás, Manuel Pérez Paredes, entre otros directores y creadores, quienes lograron trabajar con una misión didáctica y en busca de un «espectáculo socialmente productivo. La creación del Noticiero ICAIC Latinoamericano, del realizador Santiago Álvarez, fue un material documental que acompañó la travesía revolucionaria desde los primeros años.

El trabajo del ICAIC ha estado afín con la intelectualidad cubana y su rol dentro de la transformación del cine cubano, como expresión genuina de los valores y tradiciones del pueblo y la nación.

Se conformaron proyectos transdisciplinarios que agrupaban a escritores, artistas plásticos, músicos, entre otros. De ellos, surgió el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, precursores de la Nueva Trova y en cercano vínculo con el movimiento de la canción protesta, se creó la escuela de la cartelística cinematográfica cubana, la revista Cine Cubano, una escuela de cine internacional, un festival de documental, la fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, entre otras iniciativas, para dar impulso a la cultura audiovisual del país.

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