En el espacio de “Historia del cine” del lunes 1ro de septiembre, los televidentes pudieron disfrutar de la película El acorazado Potemkin del director ruso Serguei Eisenstein, obra maestra de la cinematografía mundial que arriba este año a un siglo de haberse estrenado en la entonces naciente Unión Soviética.
El filme está inspirado en la Revolución de Octubre, razón por la que el 31 de ese mismo mes del año 1925 se estrena en el teatro Bolshoi de Moscú, en la sección solemne dedicada al XX Aniversario de la Revolución de 1905, con gran éxito de público y crítica, convirtiendo “a Eisenstein en el líder de la vanguardia soviética” y llevando “su nombre a todos los rincones del mundo”.
La película se estrenó en Berlín en 1926 y luego fue prohibida por la censura, exhibiéndose posteriormente bajo la presión popular de los jóvenes, con múltiples cortes en la cinta, lo que no impidió los numerosos testimonios de entusiasmo de personalidades como el físico Albert Einstein y el escritor Thomas Mann.
Algo similar ocurrió en Cuba al estrenarse la película el 1ro. de septiembre de 1927, entonces bajo la dictadura de Gerardo Machado, el filme resultaba “nocivo para el pueblo” y fue prohibida por la censura, lo cual significó en el plano político, según Raúl Rodríguez en su libro El cine silente en Cuba “la llegada a Cuba del cine soviético, que representó el primer enfrentamiento entre el cine socialista y el cine capitalista ”.
Alejo Carpentier escribiría en la revista Carteles en la Habana de 1928 que la película exhibida “fue, para muchos una revelación” y que “era sorprendente ver salir de la novel industria cinematográfica rusa… una producción tan perfecta, un film que venía a situarse, de un golpe, entre las veinte obras maestras que el arte de las sombras en movimiento ha podido darnos, desde principio de este siglo”.
Posteriormente, El acorazado Potemkin fue exhibido en 1938 por gestiones del Partido Comunista, “en medio de otra situación política ”, en el mismo teatro Nacional donde había sido estrenada, luego del triunfo de la Revolución cubana se exhibió en 1960, “cargada de nuevos mensajes, de nuevas revelaciones”, como escribiera Carpentier esta vez.




0 comentarios