Villena, una breve pero fecunda vida

En el pueblo de Alquízar, en la casa de tablas hoy marcada con el No. 68, situada en una calle que más tarde tomó el nombre de Máximo Gómez, nació Rubén Agnelio Martínez Villena el 20 de diciembre de 1899.  Era el primer hijo varón del matrimonio formado entre María de los Dolores de Villena y Delmonte y Luciano Agustín Rogelio Martínez Echemendía.

Cuentan que a los tres años iba con su padre en un tren al que subió Máximo Gómez, quien impresionado ante la mirada del pequeño le anunció: “Tu vida tendrá luz plena de mediodía”. Una vida breve, pues Villena falleció cuando tenía sólo 34 años de edad, pero sin dudas, fecunda e intensa.

Se convirtió Rubén Martínez Villena en escritor y poeta; y en un incansable combatiente que luchó contra la corrupción y el entreguismo de los gobiernos de turno en  las primeras tres décadas del siglo pasado en Cuba, encabezó  la Protesta de los Trece, fue fundador del Grupo Minorista y estuvo vinculado al Movimiento de Veteranos y Patriotas.

Otra faceta sobresaliente de Villena fue su labor como asesor Legal de la Confederación Nacional de Obrera  de Cuba, organización unitaria antecesora de la CTC.  En 1928 fue electo miembro del Comité Central del  primer  Partido Comunista de Cuba.

Desde el ascenso al poder de Gerardo Machado se enfrentó sin tregua a los atropellos e injusticias del  sangriento régimen; organizó y dirigió la huelga general revolucionaria que derrocó a esa tiranía, el 12 de agosto de 1933.

Para entonces el joven tenía un delicado estado de salud, pero no declinó su luchs junto a los trabajadores, y consagró sus últimas energías a la preparación del Congreso de la unidad sindical que se celebró del 12 al 17 de enero de 1934, y en el cual se conoció la dolorosa noticia de su fallecimiento, el día 16, horas antes de la clausura del evento.

Villena es guía para lo mejor de la juventud cubana que sigue su ejemplo y recurre a sus versos en días como hoy:

“Vibró la nota lastimera y larga. / Requirieron la brida los jinetes; / emprendió la legión de la victoria / con galope frenético la carga… / y el huracán de cascos y machetes / descerrajó las puertas de la gloria”.

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