Los maestros roneros de Cuba revelan el secreto de su saber, patrimonio inmaterial de la humanidad

Para estos especialistas, el ron es mucho más que una simple bebida, puesto que su aroma guarda parte de la “cubanía” y de la “cubanidad”.

Los saberes de los maestros del ron ligero cubano es un patrimonio inmaterial de la humanidad, constituyendo una identidad cultural y un motivo de orgullo para los habitantes de Cuba. Los propios maestros califican este reconocimiento como un privilegio y aseguran que no basta con ser profesional, pues el asunto va mucho más allá.

Para muchos, el ron ligero cubano es simplemente una muy buena bebida. Pero detrás hay cientos de años de secretos, tradiciones y conocimientos que han acompañado ese largo proceso que ha significado la formación de la cultura y la identidad cubanas.

La Unesco declaró en noviembre pasado los saberes de los maestros del ron ligero cubano patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Es un legado que no se enseña en las aulas, sino en las propias fábricas, a través de la expresión oral, corporal y sensorial. Es además, una obra conjunta entre el pasado y el presente.

El maestro Asbel Morales considera que esta profesión se ha conservado durante generaciones, gracias a que entre quienes se dedican a esta actividad “no hay egoísmo” para transmitir sus conocimientos. Actualmente, los saberes de esta actividad los guardan nueve maestros roneros y cinco aspirantes a maestros.

La “cubanidad”

Cuba es la cuna de este tipo de bebidas. La diferencia con otras fabricadas en diferentes partes del mundo es que en la isla se elaboran con una tecnología única y totalmente artesanal. La historia del ron ligero cubano comenzó en Santiago de Cuba, y posteriormente, de forma muy rápida se trasladó a todo el país.

Otro elemento distintivo del ron ligero cubano es la melaza que se obtiene de la caña de azúcar, de excelente calidad según los expertos. La industria azucarera ha sido vital en la historia nacional y con ella el ron. Para los maestros, elaborar rones ligeros es como poner dentro de una botella, el alma de un país, mientras que su aroma guarda parte de la “cubanía” y de la “cubanidad”.

El camino para lograr el reconocimiento internacional hacia los maestros roneros cubanos comenzó en 2014, y pese a que ya es una realidad, el trabajo no ha terminado. Cada cuatro años se debe rendir cuentas ante la Unesco para dar a conocer qué se está haciendo para la preservación y difusión del gran legado, que ahora pertenece a toda una nación y a la humanidad.

Tomado de RT

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