Alexander Cordero, el pintor cubano del yute

La Habana Numerosas obras pictóricas trascienden los márgenes del tiempo por el alto valor estético, por la genialidad en el estilo o concepto, otras escapan de lo tradicional con una propuesta que mezcla lo místico con lo auténtico.

Esa es, sin dudas, la clave del éxito del artista visual cubano Alexander Cordero, o como popularmente apodan “el pintor del yute”, gracias a una técnica muy propia que le facilita dibujar sobre un tejido tan complejo las más atractivas creaciones.

Antes de encontrar el sello que hoy lo distingue, Cordero experimentó con obras más comerciales que le permitieron poner en práctica los conocimientos adquiridos en la Academia de Bellas Artes San Alejandro, de La Habana, aunque siempre estuvieron latentes en él los deseos de buscar una línea diferente.

El trabajo con el sepia, el blanco y el negro fue la clave que me motivó a encontrar mi camino: expresar todo lo que pienso y siento sobre el yute, fueron años de intensa búsqueda hasta lograr esa nueva imagen que me diferencia de otros creadores, declaró en exclusiva con Prensa Latina.

MANOS A LA OBRA

Me encuentro frente a una de sus pinturas, “La pose y el vínculo”. Con ojos que parecen traspasar el tejido recorro todos los detalles mientras intento imaginar cada etapa de su creación, ¿cómo lo logra? es una pregunta recurrente.

El proceso de montar el yute implica una complejidad mayor al del lienzo, requiere una preparación especial con un gel transparente para que la tela conserve su color natural; luego de otros tratamientos la superficie está lista para trabajar sobre ella, sin el uso previo del lápiz, destacó.

Aunque el material le proporciona al artista ciertas desventajas, el impacto que causa el producto final en quien lo admira es superior a cualquier obstáculo.

Al ser un tejido tan rudo se dañan con más facilidad los materiales, sin embargo, la satisfacción es muy grande cuando terminas la obra y percibes que el público conecta visualmente con ella, es el resultado de un buen trabajo, y para mí, un objetivo logrado, confesó.

LA MUJER, FUENTE DE INSPIRACIÓN

El origen de mis creaciones suele ser muy variable, aunque el personaje principal es la mujer; para la gran mayoría de los artistas ella es una fuente inagotable de ideas que cautiva y proporciona buenas herramientas para cualquier tema que decidas abordar, aseguró.

Las féminas acaparan miradas en una serie denominada «Códigos» que, al decir del creador, es una colección con una fuerte crítica al racismo donde los retratos tienen su propio significado.

Estos sellos poseen diferentes colores y hacen referencia a la marca que la sociedad les impone a las personas negras, mientras que cada pieza guarda relación con sus vidas, detalló.

Las imágenes en yute de Alexander Cordero son de una calidad excepcional. Al pasar frente a ellas se torna imposible no detenerse; aunque suene redundante, son verdaderas obras de arte.

Igual riqueza visual poseen sus trabajos en lienzo, con los que participó y ganó reconocimientos en ferias internacionales como Art Basel (2018) y Art Expo en Miami Art Collection Gallery (2019), mientras otras de sus composiciones prestigian The Gite Gallery en Houston, Estados Unidos.

Recientes colaboraciones con la embajada de Emiratos Árabes Unidos en Cuba son motivo de orgullo para el pintor, donde 15 piezas de su autoría integraron una exposición que fortaleció el camino para futuros convenios.

Como resultado de ese encuentro surgió la oportunidad de crearle un retrato al presidente de ese país (Mohamed bin Zayed Al Nahayan), quien mostró mucha satisfacción por mi trabajo, lo cual propició también el vínculo con nuevos embajadores para otras exhibiciones aún por definir, comentó.

Un profundo sentimiento le embarga cuando habla de Cuba y de lo escabroso que resultó el recorrido cuando en sus inicios muchos no confiaron en él.

Varias personas me preguntan por qué vivo en Cuba, aunque a veces es un poco difícil llegar al nivel que uno aspira, pero yo amo donde nací, y quisiera alcanzar esa cima como un pintor cubano que representa a su país en cualquier lugar del orbe, refirió.

Otros mostraron desconfianza en el producto hasta que los impresioné con la obra real; hoy veo el resultado de tanto trabajo y siento mucha emoción porque sé que nada de lo que conquisté fue regalado, continuó.

En su opinión, cada propuesta gráfica que originan sus manos lleva un pedazo de él y de esa pincelada estética y conceptual que la convierten en una muestra de honor, digna de ser exhibida en el mundo.

Aunque no reveló detalles sobre una serie que persigue ser diferente a su producción actual, adelantó que mantiene colaboraciones con The Gite Gallery, de Houston, Estados Unidos, para exponer por vez primera 10 piezas.

Los amantes de esta milenaria manifestación artística pueden encontrar en el interior del Mercado de Artesanías Almacenes San José, ubicado en el puerto de La Habana, un motivo para agradar sus pupilas con un talento inusual que promete enamorar.

Tomado de PL

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