Sobre los sucesos del balandro Margarita

El 11 de enero de 1896, Isla de Pinos fue escenario de un hecho de armas. En esta fecha, diez jóvenes patriotas dieron el grito de “Viva Cuba Libre” a bordo del balandro Margarita, que cargaba mercancías en el embarcadero del Júcaro. Después de obligar a la tripulación a tomar rumbo a Cuba donde se unirían a las huestes de Maceo, para lograr del general Antonio la siguiente frase definitoria de toda su hazaña.

“La expedición más arriesgada que ha desembarcado, sólo pueden realizarla niños o locos y los pueblos que tienen estos niños deben ser libres”.

Cada año los pineros recuerdan estos acontecimientos como uno de los hechos más notables en la historia de esta ínsula, y a las cercanías del Rio de Las Casa acuden jóvenes y combatientes para rememorar las acciones desarrolladas por los bisoños patriotas que, armados solo con una tijera dividida en dos, un cortaplumas y una navaja, tomaron la embarcación para zarpar hacia Cuba e insertarse en las luchas por la independencia que ya llegaban al occidente de la nación.

 El hecho, considerado por la historia como una de las más valientes expresiones de rebeldía de la juventud de aquellos tiempos contra el dominio español imperante en Cuba, pues carecieron de armas de fuego para realizar la acción tenía que como principal objetivo sumarse a las tropas del General Antonio Maceo.

De los nueve jóvenes que lograron pisar tierra pinareña, seis murieron en el campo de batalla y sólo tres sobrevivieron a las acciones de la guerra del 95.

Entre aquellos que no perecieron en combates Plácido Hernández y Victoriano Guerrero alcanzaron la graduación militar de comandante del Ejército Libertador.

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