Los 10 mejores aceites portadores para tus aceites esenciales

Los aceites portadores son claves para aprovechar las propiedades de los aceites esenciales, sin comprometer la salud cutánea. ¿Cómo se utilizan?

Cuando se trata de aprovechar las propiedades de los aceites esenciales, una de las indicaciones es diluirlos en aceites portadores. Se trata de productos oleosos de origen vegetal, cuya composición hidrata la piel y evita la aparición de reacciones indeseadas, como la irritación, la comezón o la sequedad.

Y es que, como lo explica una publicación en International Journal of Women’s Dermatology, los químicos y los productos vegetales de los aceites esenciales tienden a generar reacciones de dermatitis de contacto irritante, que se manifiestan a través de lesiones o quemaduras cutáneas.

De ahí la importancia de combinarlos con otras variedades de aceites compatibles con la piel que, de paso, facilitan su absorción y permiten obtener beneficios extra al utilizarlos. ¿Cuáles son las mejores opciones? A continuación, las detallamos.

¿Qué son los aceites portadores?

Los aceites portadores también se conocen como «aceites base» o «aceites vehiculares». Se extraen a partir de semillas, plantas o frutos que suelen ser abundantes en ácidos grasos, antioxidantes, vitaminas y minerales. Se llaman así porque se usan de forma simultánea con los aceites esenciales para posibilitar su aplicación tópica.

Su composición protege la barrera cutánea y neutraliza los efectos adversos que pueden causar los aceites esenciales cuando se emplean por sí solos. La fórmula de estos últimos es bastante potente y tiende a generar irritación o quemaduras químicas al tener contacto directo con la piel.

Ahora mismo hay una amplia variedad de opciones, que se pueden elegir de acuerdo a las necesidades y características de la piel de cada uno. No suelen tener fragancias fuertes, pero respetan las propiedades terapéuticas de los aceites esenciales y brindan un plus de nutrición.

Los 10 mejores aceites portadores para mezclar tus aceites esenciales

El propósito de los aceites portadores va más allá de disminuir la naturaleza irritante de los aceites esenciales. Coincidiendo con una investigación en International Journal of Molecular Sciences, cada vez son más reconocidos por sus efectos en la restauración de la homeostasis cutánea y la prevención de enfermedades.

En particular, ejercen propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes, antimicrobianas, hidratantes y protectoras. Esto se atribuye, en gran medida, a su composición, que incluye triglicéridos, tocoferoles, esteroles, estanoles, fosfolípidos, ceras y compuestos fenólicos, entre otros. ¿Cuáles son los más recomendados?

1. Aceite de coco

Uno de los aceites portadores más populares es el de coco. Se caracteriza por tener un bajo peso molecular, lo que posibilita una penetración fácil en la piel. Su abundante contenido de grasas saturadas y antioxidantes lo convierten en un producto con múltiples beneficios para la salud cutánea.

Según un informe compartido a través de Journal of Traditional and Complementary Medicine, este aceite mejora la función de la barrera cutánea, además de actuar como hidratante y antiinflamatorio. En sí, su aplicación se vincula a los siguientes efectos:

  • Prevención de las cicatrices.
  • Alivio de la sequedad y la irritación.
  • Prevención de infecciones fúngicas y bacterianas.
  • Alivio de los síntomas del eccema y el herpes labial.

Es importante considerar que este aceite se considera comedogénico. Por lo tanto, no se recomienda en pieles grasosas y con los poros dilatados. 

2. Aceite de almendras

Con una fórmula suave para la piel y un aroma agradable, el aceite de almendras se posiciona como uno de los aceites portadores más utilizados. Se destaca por su significativo aporte de ácidos grasos poli y monoinsaturados, con el ácido oleico como compuesto principal. Además, contiene tocoferoles y fitoesteroles.

Debido a sus propiedades hidratantes, antiinflamatorias y cicatrizantes, cuenta con un amplio historial terapéutico y cosmético. Una publicación en Complementary Therapies in Clinical Practice destaca que tiene propiedades emolientes y esclerosantes que se emplean para mejorar la tez y el tono de la piel.

Es ideal para mezclar aceites esenciales como el de árbol de té, de lavanda, de limón o de romero. Su aplicación coadyuva a disminuir los síntomas de la psoriasis, las quemaduras, el eccema y el acné.

Aceite de almendras como aceite portador.
El aceite de almendras es un buen portador por su composición rica en ácidos grasos.

3. Aceite de jojoba

Abundante en ácidos grasos, vitamina E y vitamina B, el aceite de jojoba se destaca por sus cualidades emolientes y antioxidantes, idóneas para calmar la piel y protegerla frente varios factores externos que la deterioran.

Se trata de una fuente importante de ésteres de cera y alcoholes de cadena larga que tienen efectos positivos sobre la salud cutánea. Una revisión de estudios expone que es antiinflamatorio, antioxidante y cicatrizante. Puede prevenir las infecciones cutáneas y el envejecimiento prematuro.

A su vez, se utiliza para hidratar la dermis, favorecer la limpieza de los poros, prevenir las quemaduras y fortalecer el cabello. Puede emplearse en combinación con aceites esenciales de romero, lavanda, jengibre, menta, orégano, canela, entre otros.

4. Aceite de oliva

En la cosmética natural, el aceite de oliva se valora por sus propiedades hidratantes, restauradoras y antiinflamatorias. Tanto su consumo como su aplicación tópica se vinculan con beneficios para la salud cutánea, como el alivio de la sequedad, el proceso de cicatrización y la prevención del envejecimiento.

La evidencia respecto a sus efectos en la piel son controversiales. Mientras que algunos estudios sugieren que puede afectar la barrera cutánea, otros destacan sus beneficios y apuntan a que no causa efectos secundarios.

En general, se recomienda evitarlo en pieles sensibles, con poros dilatados o tendencia al acné. Tampoco debe aplicarse en la piel de los bebés.

5. Aceite de rosa mosqueta

Al igual que otros aceites portadores, el de rosa mosqueta se caracteriza por tener un abundante contenido de ácidos grasos, vitamina E y vitamina C. Un estudio divulgado a través de International Journal of Molecular Sciences destaca su potencial como coadyuvante contra los trastornos de la piel.

Para ser más exactos, se utiliza para disminuir la presencia de manchas cutáneas, sequedad y síntomas del eccema. Además, combinado con aceites esenciales como el de árbol de té, de eucalipto o de menta, puede ayudar en la prevención y el tratamiento de las infecciones de la piel.

6. Aceite de aguacate

Una revisión en la revista Molecules expone que el aceite de aguacate es una fuente significativa de ácidos grasos monoinsaturados, vitamina E, fitoesteroles, alcanos y polifenoles. Debido a esto, se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que benefician la salud de la piel.

En la cosmética se utiliza solo o combinado con aceites esenciales para disminuir la sequedad, la irritación y la inflamación. De hecho, se asocia a la estimulación de la producción de colágeno, lo que contribuye a la reparación de las heridas de la piel.

Aceite de aguacate.
El aceite de aguacate es otro portador rico en ácidos grasos.

7. Aceite de linaza

Aunque no es el más popular, el aceite de linaza es una buena opción para mezclar los aceites esenciales. Se desataca por su abundante contenido de omega-3 y ácidos alfa-linoleicos (ALA) que le confieren efectos antiinflamatorios, antioxidantes y regeneradores.

Sus principales beneficios para la salud cutánea se obtienen mediante su inclusión en la dieta. Las evidencias sugieren que disminuye la sensibilidad y mejora la función de la barrea cutánea. Además, aplicado de forma tópica, se asocia al equilibrio del pH de la piel, la cicatrización y la disminución de imperfecciones.

8. Aceite de argán

La interesante composición química del aceite de argán lo convierten en uno de los mejores aceites portadores. Cuenta con cantidades significativas de ácido linoleico, omega-6, vitaminas A y E, entre otros antioxidantes que protegen la salud de la piel y el cabello.

A través de un ensayo controlado aleatorio —divulgado en Clinical Interventions in Aging—, los investigadores determinaron que el consumo diario y la aplicación tópica de aceite de argán mejora la elasticidad de la piel y tiene un efecto antienvejecimiento.

9. Aceite de semillas de uva

Abundante en compuestos como el tocoferol, el ácido linolénico, el resveratrol, la quercetina, los carotenoides y los fitoesteroles, el aceite de semilla de uva es uno de los favoritos para el cuidado de la piel. Su aplicación se relaciona con la prevención del envejecimiento prematuro, la regeneración celular y la producción de colágeno.

Se recomienda su combinación con aceite esencial de ylang ylang, sándalo o granada, dado que estos potencian su efecto antienvejecimiento.

10. Aceite de neem

Una revisión compartida a través de Recent Advances in Anti-Infective Drug Discovery determinó que el neem tiene propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, antioxidantes y antisépticas.

Así las cosas, se le atribuye potencial contra varios problemas de la piel, como la sequedad, la dermatitis, las infecciones y el envejecimiento prematuro. De hecho, actúa como insecticida natural, lo que previene picaduras de mosquitos.

Sirve como aceite portador de cualquier aceite esencial. Sin embargo, se recomienda su combinación con aceite de eucalipto o de menta para potenciar su efecto repelente.

Aceite de neem.
El aceite de neem es conocido en jardinería también, por su capacidad para limitar las plagas.

¿Cómo se utilizan los aceites portadores?

Para emplear estos aceites como portadores, basta con combinar de 3 a 5 gotas del aceite esencial (elección de preferencia) por cada 15 mililitros del seleccionado (coco, oliva, almendras, etcétera). Una vez mezclados, puede aplicarse mediante masajes.

De cualquier modo, hay que considerar que todas las pieles reaccionan diferente a la aplicación de estos productos. Por eso, antes de emplearlos en su totalidad, es conveniente hacer una prueba de parche.

Basta con frotar una pequeña cantidad en una zona de la piel. Si no se genera una reacción adversa pasadas algunas horas, puede aplicarse sin problema. En caso de piel grasa o sensible, es conveniente consultar con el dermatólogo cuál es la opción más adecuada.

Tomado de Mejor con salud

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