¿Una ciudad dentro de un asteroide? Así podrían ser los hogares del futuro

Un equipo de científicos propone que, algún día, la humanidad podría habitar asteroides como Bennu. ¿Te imaginas a tus descendientes viviendo en una ciudad espacial de este tipo?

¿Y si no hubiese que esperar a terraformar Marte o construir un asentamiento en la Luna para colonizar nuestro sistema solar? Es probable que te resulte algo chocante, pero un equipo de científicos de la Universidad de Rochester en Nueva York (Estados Unidos) ha presentado un estudio en el que plantean una idea bastante asombrosa: vaciar un asteroide, aumentar su giro, y utilizarlo para crear una ciudad dentro de él; es decir, que la humanidad viva dentro de una roca espacial.


El plan es convertir a los asteroides en ciudades espaciales con gravedad artificial

Según apuntan en su trabajo publicado en la revista Frontiers in Astronomy and Space Sciences, se trataría de cubrir el asteroide escogido de una bolsa de malla flexible hecha de nanofibras de carbono que evitaría que los escombros acabaran esparcidos al girar (los tubos estarían hechos de carbono, cada uno de apenas unos pocos átomos de diámetro). Esa bolsa de malla flexible envolvería y soportaría la masa giratoria.

“Nuestro artículo vive al borde de la ciencia y la ciencia ficción”, dijo Adam Frank, profesor de física y astronomía en la Universidad de Rochester y coautor del trabajo.


¿Hogar, dulce hogar?

Esta fantástica idea en un estudio tremendamente teórico, tiene una justificación completamente científica. El concepto básico y teórico de una ciudad asteroide se basa en una idea llamada cilindro de O’Neill o Isla III un diseño de colonia espacial giratoria propuesto por el físico estadounidense Gerard O’Neill en la década de 1970 y que hemos visto asiduamente en el campo de la ciencia ficción. La rotación en la megaestructura -dentro ya de una hipotética civilización de tipo II en la escala de Kardashev-, crea gravedad artificial en el borde interior del anillo ancho. A diferencia del planteamiento de O’Neill en el que habría que llevar una cantidad ingente de materiales para construir este anillo artificial giratorio (como el que, recordarás, si has visto la fantástica serie de ciencia ficción The Expanse).

ciudad-asteroide

“Según nuestros cálculos, un asteroide de 300 metros de diámetro de unos pocos campos de fútbol podría expandirse en un hábitat espacial cilíndrico con aproximadamente 57 kilómetros cuadrados de área habitable, aproximadamente del tamaño de la ciudad de Manhattan”, apuntan los investigadores. “Hasta ahora, las ciudades espaciales pueden parecer fantásticas, pero la historia muestra que alrededor de un siglo de progreso tecnológico puede hacer posible lo imposible”.


¿Cómo funcionarían estas ciudades espaciales dentro del perímetro de la roca espacial?

“Una bolsa de contención cilíndrica construida con nanotubos de carbono sería extremadamente liviana en relación con la masa de los escombros del asteroide y el hábitat, pero lo suficientemente fuerte como para mantener todo unido”, afirmó Peter Miklavcic, coautor de la investigación.

Las metrópolis espaciales giratorias consisten en dos cilindros conectados que giran en direcciones opuestas. Los cilindros rotarían lo suficientemente rápido como para proporcionar gravedad artificial en su superficie interna, pero lo suficientemente lento como para que ninguno de sus habitantes experimentase sensación de mareo o movimiento fuera de lo normal.

“Es probable que nuestra propuesta sea menos costosa y compleja en términos de ingeniería que construir un hábitat clásico de O’Neill”, dicen los expertos en su estudio.

Además, una de sus ventajas sería que el material del asteroide no solo ayudará a construir la ciudad, aprovechando los materiales al máximo, sino que también se convertirá en una protección contra la radiación cósmica.


¿Te imaginas un futuro más allá de la Tierra, en el que los humanos estén en lugares para acomodar casas, edificios y otras estructuras para que millones de personas vivan y trabajen? Quizá nuestro futuro pudiera estar en los asteroides; pocos no hay: cuerpos rocosos como estos, hay alrededor de 1.000 y solo en nuestro sistema solar.

Tomado de Muyinteresante

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