El agua que bebemos tiene 4.500 millones de años

Un nuevo estudio publicado en la revista GeoScience World Elements muestra que otros sistemas solares jóvenes tienen abundante agua y, en sistemas solares como el nuestro, el agua acompaña a medida que la estrella joven crece y se forman los planetas.

Según los expertos, el agua de nuestro planeta tiene 4.500 millones de años. El agua se originó en la Tierra a través de un proceso que pasó por varias fases. La primera, una nube molecular formada principalmente de hidrógeno, el componente principal del agua, con un toque de helio, oxígeno y carbono.

Una nube molecular es una región densa y fría del espacio interestelar que contiene polvo y gas molecular. Estas nubes son las regiones donde se forman las estrellas y los planetas y se forman a partir de la acumulación de gas y polvo interestelar. Compuestas principalmente de hidrógeno y helio, son frías y oscuras aunque emiten radiación infrarroja debido a la vibración de las moléculas de gas.

La nube molecular más cercana a la Tierra es la nube de Oort, que se encuentra a unos 50.000 años luz de distancia. Se trata de una gran nube de polvo y gas interestelar localizada alrededor del borde de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Aunque es muy lejana, la nube de Oort es muy importante porque es el lugar de origen de muchos cometas que visitan nuestro sistema solar. Otra nube molecular cercana a la Tierra es la nube de Magallanes, que se encuentra a unos 160.000 años luz de distancia de la Tierra. Esta nube de gas y polvo que se encuentra alrededor de nuestra galaxia está compuesta principalmente de hidrógeno. Aunque es más lejana que la nube de Oort, la nube de Magallanes es más fácil de observar desde la Tierra debido a su tamaño y brillo.

El oxígeno de la nube molecular entró en contacto con un grano de polvo, se congeló y adhirió a la superficie. Esto llevó a que las moléculas de hidrógeno más ligeras de la nube saltaran sobre los granos de polvo congelado hasta encontrarse con el oxígeno. A través de esta interacción, se formó hielo de agua (lo que se conoce como fase fría).

Pero el agua no es agua hasta que el hidrógeno y el oxígeno se combinan, y las moléculas de hidrógeno más ligeras de la nube saltaron sobre los granos de polvo congelado hasta que se encontraron con el oxígeno. Al ocurrir así, ambos reaccionaron y se formó agua normal y agua pesada con deuterio.

Después de esto, e impulsada por la gravedad, la materia comenzó a acumularse en el núcleo; conforme fue existiendo más y más masa, finalmente se habría formado una protoestrella y, como parte de la gravedad se ha transformado en calor, posibilitando la sublimación y el hielo se convierte en vapor de agua.

Aunque todo el agua es ahora vapor, la estrella, que comienza a girar, sigue generando calor, aunque no demasiado. Aquí es donde llega el momento en el que en las zonas más frías, este vapor vuelve a condensarse y transformarse en hielo. Sin embargo, esta capa helada contiene la historia del agua en el sistema solar.

“Por lo tanto, los granos de polvo son los guardianes de la herencia del agua”, apuntan los investigadores.

Con todos estos datos, los investigadores concluyen que el agua de la Tierra tiene la misma edad que nuestro universo: 4.500 millones de años y que entre el 1 y el 50% del agua actual provino de la fase inicial de la introducción del sistema solar.

“El agua de los cometas y asteroides (de donde se originan la gran mayoría de los meteoritos) también se heredó desde el principio en grandes cantidades. La Tierra probablemente heredó su agua original predominantemente de los planetesimales, que se supone son los precursores de los asteroides y planetas”, señalan los autores de la investigación.

Tomado de Cubasi

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