Fidel invicto

Hace ya seis años de aquel viernes de noviembre: “Con profundo dolor comparezco para informar a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy, 25 de noviembre del 2016 a las diez y 29 horas de la noche, falleció el comandante en jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz(…)”. Así Raúl daba la noticia que nunca hubiéramos querido escuchar.  

Era verdad, lo había dicho Raúl por televisión. Y Cuba fue una noche muda, un silencio sin fondo, un dolor sombrío, como si se hubiera apagado toda la luz del mundo.

Pero unas horas después, el Sol cumplió su palabra. Amaneció y se hablaba de honras fúnebres. Luego había que seguir aceptándolo, aun cuando, muy adentro, queríamos negarlo; porque ya se sabe que la muerte, como la vida, es cierta. Y ante lo irreversible, hallamos las mil maneras en que Fidel continúa entre nosotros.

Sus fotografías hicieron sitio a la vera verde los caminos, a lo largo de toda una isla; y su discurso estremecedor volvió a sentirse por todos los altavoces. Su imagen en colores, en blanco y negro, y su voz de profeta se volvieron diáspora encendida en los perfiles digitales, en los escritorios y en las manos de la gente.

Fidel de vuelta a Oriente desde Occidente, con armadura de cedro y rosas blancas, acompañado de los agradecidos.       

Fidel veloz por los caminos en caravana inversa, Fidel abogado y político, Fidel líder, Fidel amado dentro y fuera de Cuba. Y tras él, las huellas: su liderazgo natural, su amor por las ideas justas, su sonrisa, su gallardía, su amistad incondicional, su visión de futuro y su ejemplo…

Hoy, vuelven todas las imágenes del Comandante en Jefe, incluida la del bloque de granito a donde iba durante el adiós más difícil de la Patria. No lo privamos del nuevo desafío, el de la muerte, porque hubiera sido negar su grandeza. Sin embargo, invicto, el jefe de la Revolución Cubana se multiplica entre los que somos mayoría: los humildes de la tierra. 

Fotos: Internet.

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