La fortaleza y capacidad de Fidel, razones para 638 atentados

La noticia llegó a todos los rincones. Y tras ella, un silencio sin fin, una pena infinita… Fidel cumplía con su palabra una vez más: “Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno”, nos había dicho unos meses antes.

Nada ni nadie pudo impedir que su adiós fuera a los 90 años y muy a su manera, a pesar de que el enemigo en muchas ocasiones quiso negarle ese derecho.

La fortaleza y capacidad de Fidel para enfrentar las agresiones imperialistas lo hicieron blanco de 638 atentados contra su vida.

La opción favorita fue siempre los puros habanos con veneno o con explosivos. Uno de los primeros intentos de magnicidio contra el líder cubano fue durante su viaje a Nueva York en 1961. El comandante debía encender un puro que explotaría en su cabeza, pero, como casi todas en lo adelante, la acción no se llevó a cabo.

Entre las más peculiares formas en que se pretendió cegar la vida de Fidel está el planeado contra su barba, porque los yanquis creían que parte del magnetismo del jefe de la Revolución ante el pueblo residía en ella. Entonces la CIA contempló poner sal de talio en los zapatos para inducirle la caída de los vellos.

Otras de las propuestas fueron poner artefactos en una estación de radio donde le hablaría a los cubanos y conseguir así que Fidel enloqueciera; o colocar una brillante caracola-explosivo en una de sus zonas favoritas para bucear. El molusco estallaría en el momento en que el líder cubano lo agarrara para verla de cerca.

Los métodos más disparatados para asesinar a un hombre, desde 1959, incluso antes, previo al juicio del Moncada, hasta la Cumbre en Isla Margarita en 1997.

Sin embargo, no pudieron ni trajes infectados con bacterias extrañas, ni máscaras de bucear contaminadas, ni helados y dulces envenenados, ni bombas bajo el suelo, ni fusiles de larga distancia ni plumas intoxicadas…

Todo fue a su manera. Pudiera decirse que Fidel escogió otra vez el ocaso del 25 de noviembre para zarpar, como aquella vez en el Granma.   

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