Duvergel, un campeón activo

Existen derrotas en la vida que te llevan a la popularidad, con las que también ganas la simpatía y admiración de todos.

Alfredo Duvergel Adams, destacado boxeador cubano, vivió uno de esos momentos. Conocido como el pulpo por su manera de proyectarse en el cuadrilátero logró varios títulos, entre ellos Campeón Mundial, bicampeón Centroamericano y Sub Campeón Olímpico de los 71 kilogramos.

Alfredo Duvergel Adams, Campeón Mundial, bicampeón Centroamericano y Sub Campeón Olímpico de los 71 kilogramos.

Tras su derrota en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, en la lucha por la medalla de Oro, no se amedrentó, pues fue recibido como todo un triunfador por Fidel Castro Ruz, quien le dijo: “Murió en primera fila, así mueren los héroes como Duvergel” y tras estas palabras recibió de manos del Comandante en Jefe una medalla de Oro, que tanto merecía por su arrojo.

Duvergel agradece su formación a la Isla de la Juventud, lugar a donde llegó desde muy pequeño para estudiar en las escuelas secundarias básicas en el campo para estudiantes de las provincias del oriente del país. Siempre se inclinó por el deporte de los puños, disciplina que perfeccionó logrando llegar al equipo nacional de boxeo.  

Varios entrenadores desde la base hicieron de él la figura que es en esta disciplina, a quienes agradece. Uno de ellos, Pedro Naranjo, con el que conquistó su primera medalla en el Campeonato Nacional de Boxeo Playa Girón, celebrado en el Municipio Especial, al lograr la medalla de Bronce en los 63 y medio kilos, una división dominada hasta ese momento por el camagüeyano Campeón Mundial Carlos García.

Otro de sus entrenadores fue Mario Leiva, con quien logró ser la primera figura de los 71 Kilogramos en los años de 1992 al 1997, y el reconocido profesor Alcides Sagarra, quien confió en él y lo impulsó a ser Campeón Olímpico.

Después de su retiro oficial del cuadrilátero, a Duvergel lo podemos ver cada tarde entrenando a los pequeños en el gimnasio de Nueva Gerona.

Allí comparte sus experiencias y entrena a los futuros campeones, en cómo lanzar swings y ganchos  empleados por él en sus combates, semejantes a los tentáculos de un pulpo, para que quienes sueñan ser como él logren tantas medallas como el gran campeón que nunca olvida la confianza que le inspiró el deportista mayor: Fidel. 

Compartir en:

Deja un comentario