Súpermosquito evolucionado amenaza a África

La Habana ¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es Superman! Era la presentación de un personaje de tiras cómicas, lectura para niños con mensaje subliminal agregado: el homo estadounidense es invencible.

Con el paso del tiempo Superman y sus derivaciones, todos con malvados antagonistas, perdieron algo de terreno ante otros superhéroes, algunos de ellos afroamericanos, necesidad de mercadeo con la vista puesta en un vasto sector poblacional dentro y fuera de Estados Unidos.

Pura fantasía escapista; cultura de masas en su peor expresión, depauperada tras los fiascos de las tropas de Washington en Vietnam y, más cerca en el tiempo, en el levantisco Afganistán.

Sin embargo, la realidad tiende a superar a la ficción y es el caso de un nuevo villano, el súpermosquito, un insecto evolucionado que ahora mismo es el primer sospechoso de provocar un vasto brote de malaria en la ciudad de Dire Dawa, Etiopía que, más grave aún, amenaza extenderse en África y al resto de planeta.

El nuevo malo a derrotar, cuyo coto de caza son las ciudades, tiene su nombre científico: Anopheles stephensi, vive en la India y otros países asiáticos, plantó reales desde 2012 en estados del golfo Pérsico, y como era de esperar posee una media naranja, una hembra de apetito voraz, según los científicos.

Esas mismas fuentes culpan al insecto además de los episodios de contagio de Malaria detectados en Sudán, Somalia, Yemen y Nigeria, países entre los cuales en algunos casos hay grandes distancias geográficas, prueba tangible de la capacidad de transportarse.

La propagación del insecto, miembro de la familia Culicidae, es en extremo peligrosa para África pues su súper poder consiste en transmitir la malaria, el rasgo que más inquieta a los científicos junto al potencial para crecer y multiplicarse, como el mandato bíblico a Adán y Eva en el Génesis, pero sin apoyo divino.

IMPEDIR LA PROLIFERACIÓN

El peligro representado por el súpermosquito en modo alguno es bajo pues la Organización Mundial de la Salud emitió un comunicado en el cual exhorta a los servicios de salubridad africanos a impedir por todos los medios la proliferación del insecto en el continente.

Entre las pesquisas sobre el tema sobresale la del especialista en Malaria Fitsum Tadesse, quien presentó un estudio sobre el tema ante la Sociedad Americana de Medicina Tropical en el estado de Seattle, Estados Unidos.

El equipo liderado por Tadesse documentó más de 200 casos de malaria causados por el Anopheles stephensi en ausencia de otras especies que por lo general son los vectores de la dolencia, endémica en casi toda África.

La investigación sobre el caso llamó la atención de un professor de Diseminación de las Enfermedades Infecciosas en el prestigioso Colegio Imperial de Londres, Thomas Churcher, hasta entonces desconectado del tema, quien aportó una precisión de suficiente peso para aumentar la inquietud de los científicos.

Estas nuevas pruebas son aterradoras ya que la mayor propagación de la malaria en África ocurre en las áreas rurales pues los mosquitos nativos no suelen reproducirse en ciudades contaminadas o contenedores artificiales de basura, pero los mosquitos invasores pueden prosperar en esas condiciones.

Añadió que si el nuevo insecto sienta reales en África “puede ser fenomenalmente peligroso” pues los medios para control del vector en esos países, tales como redes y atomización doméstica, son ineficaces contra los invasores, los cuales pican a las personas en espacios abiertos.

Lo peor del caso, según el profesor Churcher, es que lo disperso de las investigaciones implica que los científicos ignoran cómo son los nuevos villanos o cuánta malaria causan.

En tanto, desde Etiopía, el investigador Aklilu Getnet reportó un sustancial aumento de la enfermedad, que podría deberse a una estación lluviosa más prolongada y el conflicto armado en el norte de ese país del Cuerno Africano, el cual obligó a disminuir los fondos dedicados a la lucha contra la malaria.

Lo más grave del caso es que las investigaciones sobre la invasión del insecto están limitadas al rango expositivo, sin que de inmediato haya una plataforma de medidas para enfrentarlo y aniquilarlo.

La única voz para enfrentar la crisis es la de una experta de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool, Reino Unido, Anne Wilson, quien recomendó a las comunidades africanas adaptar medidas empleadas en la India como criar peces que se alimenten de larvas o prohibir vasijas con agua acumulada.

Mientras aparece un producto eficaz contra la proliferación del súpermosquito, resulta obvio que el remedio tendrá que salir de los laboratorios, como demostraron las vacunas con la Covid-19 porque, en el mundo real, los superhéroes están como quien dice de capa caída.

Tomado de PL

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