Bad Bunny, ni tan bueno ni tan malo

La Habana Bad Bunny no es un fenómeno musical ni tampoco la fama a su alrededor; el reguetonero puertorriqueño canta, sin duda, pero resulta más que todo un excelente producto del mercado y una cara de esta época.

El éxito musical de Benito Antonio Martínez -su verdadero nombre- inquieta a sus detractores, defensores de los valores culturales a ultranza, pero no sorprende a los fanáticos del cantante que recién arrasó con los Premios Billboard de la Música Latina 2022.

Para los seguidores, no es de extrañar que ganara en nueve apartados que incluyen Artista del año, Gira del año y Compositor del Año y que también se llevara los honores de Top Latin Album y Album Latin Rhythm por Un verano sin ti, disco con más tiempo en el primer lugar de la lista Billboard 200 en lo que va de 2022.

De igual forma, el también actor de 28 años triunfó en las categorías Hot Latin Songs Artista del Año, Masculino; Top Latin Albums Artista del Año, Masculino; y Canción Tropical del Año por Volví, con la agrupación dominicana Aventura.

Y es que el joven del poblado costero de Vega Baja en Puerto Rico, nacido el 10 de marzo de 1994 y que antes de conocer la fama trabajó en un supermercado, está batiendo récords de asistencia a sus conciertos y en las listas de éxitos.

En menos de dos años, el artista urbano logró que su nombre fuera reconocido en todo el mundo, pues es el primer latino en llevar un álbum completamente en español al número uno de la lista Billboard 200, además de ser el compositor en español más escuchado del planeta.

Para rematar, aparece entre los músicos seleccionados por la Academia Latina de la Grabación para subir al escenario en la 23 gala de los Grammy Latino, que acontecerá el 17 de noviembre en Las Vegas, Estados Unidos.

Este año, apenas había terminado con “El Último Tour del Mundo 2022” por 17 ciudades norteamericanas, arrancó con su “Gira más caliente del mundo” (World’s Hottest Tour), periplo iniciado el 5 de agosto en Orlando, Florida, que concluirá el 10 de diciembre en Ciudad de México, tras pasar por las capitales de varios países.

MÁS ALLÁ DE LAS CRÍTICAS

Pese a los comentarios recurrentes por sus “letras machistas”, los “mensajes vulgares” o por la “cosificación de la mujer”, es evidente que la propuesta musical del también llamado Conejo malo resulta atractiva para el gran público joven estadounidense y latinoamericano.

Según el periodista de La Razón, Javier Ibarra, si se quiere entender por qué la enorme demanda de boletos para sus conciertos en México, hay que empaparse primero en la historia del reguetón.

“La realidad -aunque le duela a quien lo aborrece- es que esta música surgida en caseríos y discotecas de Puerto Rico está posicionada como el producto pop más exitoso. ¿Qué artista que busca la fama no mete el pum-tucu-pá pum-tucu-pá, característico del reguetón, a su más reciente sencillo?”, apuntó.

Para el crítico musical español Victor Lenore, “Bad Bunny inyectó ambigüedad sexual en el reguetón, pintándose las uñas y mostrando su lado más vulnerable.

“Pero sobre todo rompió cualquier expectativa al liderar junto a Ricky Martin y Residente (Calle 13) las revueltas sociales del pasado verano en Puerto Rico, que desembocaron en la renuncia del gobernador Ricky Roselló”, escribió en el sitio Voz Pópuli.

Cuentan que su carrera al estrellato no fue de ensueño y la pasión por la música nació al recibir de regalo un disco de Vico C cuando tenía 13 años. En lo adelante intentó dedicarse a la canción, pero estudió comunicación audiovisual, carrera que abandonó por el arte.

En 2016 todavía trabajaba como empaquetador de productos en un supermercado, y al año siguiente ya firmaba su primer contrato discográfico con Cárdenas Marketing Network.

Su canción “Soy peor” alcanzó el puesto 22 de la lista Hot Latin Songs, pero no fue hasta julio de 2017 que despegó, al colaborar con Becky G en el tema «Mayores».

Etiquetado como irreverente y contestatario, el músico apoyó iniciativas como “Deja tu huella”, que busca crear cambios positivos en las comunidades latinas de Estados Unidos y Puerto Rico a través del arte, la música, la moda, la comida, la educación y el servicio comunitario.

GUSTE O NO, EL REGUETÓN VIVE

Aún resulta increíble que el reguetón lleva más de 30 años haciendo bailar a personas del mundo entero, pese a los incontables detractores y la opinión de la crítica, la cual desde finales de los ‘90 ridiculizaba la simpleza del ritmo y la agresividad de las canciones.

En aquella época fue un género underground y poco valorado de los barrios populares en Puerto Rico, sin embargo, hoy los músicos “rapean” ante multitudes, lo mismo en el Madison Square Garden de Nueva York que en las ciudades y escenarios más top del planeta.

Y aunque hay muchos representantes de este género con éxito mundial sin precedentes, Bad Bunny rompió todos los esquemas, convirtiéndose en uno de los artistas más escuchados, llenando estadios en cualquier lugar adonde llega. ¿Pero cómo?

La periodista Diana Navarrete opinó en el sitio web Red Hispana que el cantante es resultado de una brecha musical, un movimiento social y la vorágine de los likes y dislikes en redes sociales. “Es importante asociar el ambiente hostil de la calle con la monstruosidad que es el reguetón”, apuntó.

No obstante, reconoció que el artista llevó su ritmo a sitios nunca imaginados para los precursores y que el estilo ya no tiene nada que ver con los viejos tiempos, pues de manera muy astuta se alió con el pop para ganar aceptación entre las mayorías.

En opinión de la periodista, otro tanto a su favor es la forma en que canta sus letras, sin conflictos para pasar del inglés al español, lo cual le permite encajar perfectamente en las emisoras y playlists en español, así como en las estaciones de hip-hop en inglés.

De tal forma, esa mezcla de ritmos trascendió a pesar de los detractores, con cada vez mayor apoyo de la industria musical en torno al cantante y con algunos oportunistas que sumaron el reguetón a su repertorio en busca de más audiencia y mercado.

Sobre el tema, el historiador cubano Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas (2009), recordó en declaraciones a Prensa Latina que la cultura artística desde hace mucho tiempo es parte de una industria con cada vez mayor poderío.

“Esto genera un gran problema, porque tienen en sus manos el control de los patrones de gustos e intereses culturales de los públicos y de alguna manera tienden a convertir al creador en una pieza de su engranaje.

“A veces encuentras formidables músicos haciendo una obra de tercera porque son los requisitos que le impone su disquera, mientras la otra música, la buena, no es promocionada.

“Y esa mala música está corriendo, influyendo en adolescentes y jóvenes, porque además cuentan con los mecanismos para repetirla y repetirla por medios de comunicación (radio, cine, televisión, disqueras, plataformas en internet)».

Calificado además como el rey del streaming, Bad Bunny es el artista más escuchado en Spotify y YouTube, las dos grandes plataformas comerciales de la nueva era musical, con enormes ganancias a partir de las ventas en ambos espacios en Internet.

Aunque reconoce abiertamente su raíz humilde, ya es codueño de los Cangrejeros de Santurce, equipo perteneciente al Baloncesto Superior Nacional de Puerto Rico, e inauguró en agosto Gekko, un lujoso restaurante japonés en un exclusivo sector de Miami.

Los negocios del Conejo millonario se esparcen aceleradamente desde la música y la producción musical hasta los patrocinios de marcas como Crocs, Adidas, su nueva joyería 29 de Diciembre y la lucha libre.

Lo cierto es que el joven irreverente y contestatario ya forma parte de la maquinaria de la industria cultural, la cual no admite equivocaciones: o vendes o quiebras. Da igual el talento. Y lo más importante: el que paga, manda.

Tomado de PL

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