Abrir los ojos y el corazón: ¡No al bloqueo!

Puede que cualquier cubano de los que defienden “la libertad de Cuba” desde el exterior, le dé un “Me Gusta” en las redes a un llamado a sumar penurias a sus parientes de aquí, a los que fueron sus vecinos o compañeros de trabajo. Pero quizás a los pocos días vea en Facebook la foto del hijo de un amigo ingresado en un hospital nuestro que espera por un medicamento de patente estadounidense para un tratamiento que le devolvería la sonrisa que el bloqueo le prohíbe. Y, probablemente, no se sienta bien con su conciencia.

Lo digo porque es una maldad atroz defender esa política contra Cuba todo el tiempo sin que duela alguna fibra. Quien lo haga debe tener desajustados los afectos, extraviados los sentidos, y cerrados los ojos y el corazón.   

Por eso creo que las muchas veces que gritan “Ni un centavo para Cuba”, o aprueban que un presidente maniático haya incluido a su Patria entre las naciones patrocinadoras del terrorismo, lo hacen porque es bueno para conseguir trabajo o mantener el negocio, depende del tiempo que lleven en tierra ajena.

Y creo más: muchos de los cubanos obligados a denigrar de su suelo y que lo hacen por “salir adelante” ¡saben! Saben incluso que al pueblo norteamericano el bloqueo le niega hacer turismo en nuestro archipiélago, bañarse en nuestras playas, admirar cómo circulan en nuestras calles carros que solo pueden ver en viejas películas, o sacar sus propias conclusiones sobre nuestra realidad, sin mentiras ni trampas ideológicas. Ellos también serían más libres sin esa política arcaica e inmoral.

Incluso, saben que Biden sería mejor persona y mejor presidente si desmontara las más de doscientas medidas de castigo  implementadas por su contendiente Donald Trump.

A contracorriente, muchas voces condenan esta política unilateral y coercitiva, esta “pandemia permanente, este huracán constante”, como lo calificara el Canciller Bruno Rodríguez Parrilla, al presentar a la prensa nacional y extranjera el Informe Nacional sobre las afectaciones del Bloqueo.

Y a principios de noviembre, otra vez, el mundo tendrá ante sí la posibilidad de ser mejores con un voto, y hacer un llamado a la justicia, la moral y la decencia. 

Compartir en:

Deja un comentario