Cuba: El patriotismo de Camilo Cienfuegos

La Habana La voz emocionada del joven héroe Camilo Cienfuegos Gorriarán (1932-1959) resuena cada año en la memoria popular llamando a defender la bandera cubana como expresó en el último discurso público, en octubre de 1959.

Historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina

En octubre del propio año abortó en Camagüey un brote contrarrevolucionario. El día 21 Camilo Cienfuegos, acompañado del pueblo, marchó a pecho descubierto para conjurar la conspiración de Hubert Matos, jefe del regimiento Agramonte II.

Yo como jefe del Ejército Rebelde asumo el mando en Camagüey y te detengo por traidor, le dijo.

Ante el pueblo de Camagüey, afirmó: «…Porque es bueno que todos los compañeros sepan que esta Revolución no se detendrá por nada ni por nadie… con esta Revolución vamos hasta la justicia social, para sacar a los campesinos y obreros de la miseria en que los tienen sometidos los intereses contrarrevolucionarios».

Después de reorganizar las fuerzas rebeldes en esa ciudad, el 25 de octubre regresó a La Habana y al siguiente día pronunció su último discurso en el antiguo Palacio Presidencial, ante una concentración pública de apoyo a la Revolución.

Para detener esta Revolución cubanísima, expresó muy emocionado, tendría que morir un pueblo entero y «…si esto llegara a suceder se harían realidad los versos de Bonifacio Byrne: …Si desecha en menudos pedazos/llega a ser mi bandera algún día/nuestros muertos, alzando los brazos/la sabrán defender todavía».

La noche del 28 de octubre de 1959 sucedió un hecho irreparable; Camilo, quien decenas de veces enfrentó el peligro, desapareció a bordo del pequeño avión Cessna que procedente de Camagüey, viajaba otra vez a La Habana.

Su partida bajo una fuerte tormenta tuvo lugar con motivo de cumplir con el deber de estar en la capital, acechada por el enemigo contrarrevolucionario.

Expedicionario del yate Granma y comandante guerrillero, Camilo Cienfuegos dejó para siempre una huella imborrable en la memoria colectiva de este pueblo que le rinde homenaje con flores en cada aniversario de la fecha luctuosa.

EN LA VANGUARDIA

Último en unirse a los expedicionarios en México, integró el grupo inicial rebelde y la Columna Número 1, encabezados por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en la Sierra Maestra, y pronto se destacó en la vanguardia del Ejército Rebelde.

En el primer año de la guerrilla, recorrió el camino de soldado a capitán y el Che Guevara lo bautizaría «señor de la vanguardia».

El entonces capitán Camilo Cienfuegos, jefe del primer pelotón que operó fuera de las montañas, en la llanura oriental en un triángulo entre Las Tunas, Holguín y Bayamo, cumplió la misión de combatir sin tregua a los soldados batistianos durante 53 días; el 16 de abril recibió el ascenso a comandante.

Un buen número de cubanos supieron de sus hazañas en la Sierra y el llano por la clandestina Radio Rebelde y los rumores de boca a boca en el último año de la guerra revolucionaria (1958); en sólo 10 meses de 1959, la fama del guerrillero barbudo copó todos los escenarios y su leyenda se impuso hacia la inmortalidad.

Al frente de la Columna No. 2 Antonio Maceo, protagonizó la invasión y campaña rebelde en Las Villas al igual que el comandante Ernesto Che Guevara, con la No.8 Ciro Redondo, en los últimos meses de la guerra revolucionaria.

Sus fuerzas entraron triunfantes en La Habana y ocuparon el 2 de enero de 1959, el Campamento militar de Columbia, la principal fortaleza de la tiranía, hecho que paralizó un intento golpista de elementos del antiguo régimen.

Con su distintivo sombrero, larga barba y cabellera, el comandante Cienfuegos conquistó a todos con la célebre pregunta «¿Voy bien, Camilo?, del comandante en jefe del Ejército Rebelde Fidel Castro, al dirigirse al pueblo el 8 de enero de 1959, horas después de su entrada en La Habana.

Fue jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde desde el 21 de enero y el 18 de febrero disolvió los cuerpos represivos de la tiranía de Fulgencio Batista.

En la mañana del 26 de julio de 1959, Camilo entró a La Habana al frente de una simbólica caballería invasora que partió de Yaguayay, coincidiendo con una gran concentración campesina en la capital, en apoyo a la ley de Reforma Agraria.

Y el 14 de septiembre, entregó al Ministerio de Educación la fortaleza de Colombia, principal del país, que se transformó en la Ciudad Escolar Libertad.

Tomado de PL

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