Martí y su paso por El Abra, historia vigente

Como cada 13 de octubre, la historia local nos trae a la memoria a José Martí y su llegada a la entonces Isla de Pinos. Han pasado 152  años y los pineros de hoy volvieron allí a la finca museo, para al pie de la majestuosa ceiba rendir tributo al Apóstol Nacional, en aquel entonces un joven rebelde que era acogido por la familia Sardá.

Venía de las canteras de San Lázaro en La Habana, donde cumplía presión, pero quiso el destino que José María Sardá, ingeniero militar catalán, gestionara la conmutación de la pena y lo trajera a esta ínsula, solo con salvoconducto en mano y bajo su custodia.

Así comenzó la linda y solidaria presencia de José Martí en tierras pineras, aquel inolvidable octubre de 1870. Como se sabe llegaba físicamente adolorido por el presidio, pero con las mismas ideas de libertad y rechazo a la colonia española.

Trinidad Valdés Amador, esposa de Sardá, y sus hijas acogieron al joven, ella curó las llagas de su cuerpo y su pie causadas por el grillete que luego le quitaron en la finca. Un lugar lleno de paz y cariño encontró este cubano.

Y hasta su salida a La Habana para continuar a España a cumplir destierro político, la familia Sardá lo llenó de atención y dejó en él la huella eterna de agradecimiento como el mismo lo expresara.

Hoy se volvió al Abra, las autoridades municipales del Gobierno y el Partido, de la dirección de Cultura, Patrimonio, miembros de la delegación de internacionalistas, de la UNEAC y de la Unión de Historiadores. También alumnos y maestros de escuelas de los Consejos Populares 26 de Julio y Patria.

Se rememoró la historia de los 65 días de Martí en Isla de Pinos, y mediante diferentes manifestaciones artísticas se validó que la Cultura es arma de la Revolución y de la historia, que siempre volveremos allí porque Martí y sus ideas nos acompañan en esta esencia antiimperialista propia de los cubanos.

Como dijera Fidel Castro, la generación del centenario no dejó morir el ideario del Apóstol y asaltó al Moncada para levantar al pueblo en la lucha armada y conquistar la verdadera independencia, por eso fue catalogado como el autor intelectual de aquel suceso histórico.

Hoy, a casi dos kilómetros de Nueva Gerona, se mantiene el lugar como museo Finca El Abra, del que el joven Martí se llevó los mejores recuerdos, pero allí están su cama, su armario, y otros medios usados durante su estancia. Es lugar obligado de pineros y visitantes y un vínculo importante de la historia local y la nacional.

Siempre estaremos llegando Al Abra, siempre volveremos a Martí, más en estos tiempos, que el enemigo y los odiadores intentan destruir la obra social que trajo a los cubanos nuevos despertares, hoy más que nunca Martí camina el lugar, llega a Nueva Gerona y nos llama al combate permanente por la Patria.

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