4 tipos de vacunas que ya existen (y deberías conocer)

Las vacunas son responsables de salvar miles de vidas causadas por patógenos, y aunque todas tengan la misma función, ¿cuántos tipos de vacunas existen y para qué sirven?

Durante el desarrollo de las vacunas contra el SARS-CoV-2, el ya famoso coronavirus causante de COVID-19, se ha hablado mucho de los diferentes tipos de vacunas que se han probado y licenciado. En concreto, las vacunas diseñadas con ARN mensajero (ARNm) han utilizado un diseño en el cual se estaba trabajando en las últimas décadas pero que aún no había llegado a ensayos clínicos.

Sin embargo, la comunidad científica dispone de otros diseños de vacunas desde hace varios siglos, las cuales se han ido optimizando para conseguir una respuesta inmune duradera y específica para cada patógeno.

Varios diseños para una única función

Las vacunas han sido uno de los descubrimientos que más vidas ha salvado en la historia de la medicina. Han sido capaces de erradicar enfermedades por completo y poner freno a muchas otras.

Una de sus principales ventajas reside en la flexibilidad de diseño, de forma que se pueden adaptar a diferentes patógeno.

El mecanismo de acción de una vacuna consiste en presentar el patógeno o una parte del mismo en una situación controlada, para activar al sistema inmunitario y “enseñarle” que debe crear defensas contra la amenaza presentada en la vacuna. Para que esta respuesta inmune ocurra de forma específica y sea lo suficientemente efectiva y duradera, se han desarrollado diferentes tipos de vacunas que han ido evolucionando con el tiempo.

A pesar de algunas diferencias en el contenido de las vacunas, todas están diseñadas para ser asimiladas por el organismo y presentadas en el sistema inmunitario. Un compuesto importante en las vacunas es el adyuvante. Su nombre proviene de la palabra adiuvare del latín que significa ‘’ayudar’’ y que define a la perfección su función.

Existen diferentes tipos de adyuvantes utilizados en diferentes tratamientos (desde vacunas hasta cáncer) los cuales también se han mejorado con el tiempo, pero todos sirven para activar el sistema inmunitario. Sin la presencia de los adyuvantes, cabe la posibilidad de que el organismo elimine la amenaza (patógeno introducido en forma de vacuna) sin involucrar la producción de células y compuestos de defensa con memoria para que actúen a largo plazo.

En las vacunas, los adyuvantes aceleran, prolonga o intensifican la respuesta inmune ante el patógeno. Las diferencias más grandes entre vacunas se basan en la forma en la que el patógeno está presentado.

¿En qué se diferencias los tipos de vacunas?

Hoy en día podemos clasificar las vacunas disponibles en cuatro grandes categorías:

  • Vacunas de patógenos atenuados
  • Patógenos inactivados
  • Subunidades (fragmentos) de patógeno
  • Material genético del patógeno (ADN, ARNm)

Vacunas atenuadas

Las vacunas atenuadas e inactivadas fueron las primeras en ser desarrolladas, y la principal diferencia entre ellas es que el patógeno atenuado sigue estando vivo, aunque se ha reducido su virulencia y capacidad de infección, mientras que el patógeno inactivado no es capaz de infectar porque no está vivo. Las vacunas inactivadas están compuestas por virus o bacterias al completo pero muertas.

Este tipo de vacunas, especialmente la de patógeno atenuado, activa el sistema inmunitario de manera intensa y suelen provocar efectos secundarios de gravedad media. Los más comunes son fiebre, dolor en las articulaciones, inflamación en ganglios o nódulos linfáticos, entre otros.

Un ejemplo de vacuna atenuada es la conocida como triple vírica, que contiene virus atenuados causantes del sarampión, las paperas y la rubeola.

Vacunas de patógenos inactivados

Las vacunas inactivadas, aunque contienen el patógeno inerte, también pueden generar efectos secundarios. Entre las vacunas inactivadas encontramos la vacuna contra el virus de la Hepatitis A o contra la bacteria de la fiebre tifoidea.

La ventaja de este tipo de vacunas es que la respuesta inmune es mucho más completa y heterogénea, porque el organismo crea anticuerpos frente a muchas partes del patógeno.

Persona vacunada

Fuente: iStock

Vacunas con fragmentos de patógenos

Con el desarrollo de la biotecnología y técnicas moleculares, algunas vacunas inactivadas se sustituyeron por vacunas que sólo contienen partes del virus o bacteria. Este proceso requiere de purificar y aislar fragmentos del patógeno, pero con el paso del tiempo esto se mejoró con técnicas de síntesis en cultivos celulares realizados en el laboratorio.

Esta mejora ha facilitado, acelerado y abaratado el proceso de producción de vacunas de subunidades de patógenos. Dos ejemplos de este tipo son la vacuna contra el virus de la Hepatitis B y la vacuna Novavax contra el SARS-CoV-2 que contiene la proteína S (spike) del coronavirus.

Vacunas con información genética

Por último, están las vacunas que contienen únicamente parte de la información genética del patógeno y que han tardado más tiempo en desarrollarse debido a las limitaciones técnicas de biotecnología y avance en ingeniería genética.

Una vez se establecieron las técnicas para aislar los genes de los virus y bacterias e introducirlos en un vector (otro virus inocuo para humanos o vesículas de grasa), resultaron muy eficaces para prevenir infecciones.

En esta categoría podemos encontrar la vacuna Comirnaty (Pfizer-BioNTech) como ejemplo de nanopartícula de grasa que contiene el ARNm de la proteína S. Vacunas que contienen la información genética del patógeno en forma de ADN aún están en desarrollo para humanos, pero ya existen algunas candidatas.

Aunque hoy en día el uso de vacunas está extendido por todo el mundo como forma de prevenir muchas enfermedades, todavía hay muchas técnicas que se pueden mejorar y nuevas estrategias para optimizarlas.

Sin dudas, la pandemia reciente ha vuelto a centrar la atención sobre esta herramienta tan útil y ha facilitado la inversión y desarrollo de las vacunas de ARNm, que no sólo se pueden utilizar para infecciones víricas, sino que ahora están siendo probadas para cáncer.

Tomado de Muyinteresante

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