Peloteros de Cuba en Japón, éxitos y aprendizajes

Tokio (Prensa Latina) El béisbol en Japón es pasión desmedida, un deporte de multitudes frenéticas incluso en las ciudades donde las estadísticas desfavorecen a los de casa.

En este espectáculo de algarabía, strikes y jonrones asumen roles protagónicos varios peloteros cubanos que llegaron hasta el archipiélago del Pacífico para crecer y brillar como profesionales.

Más de una decena de nombres antillanos aparecen en las camisetas de sus respectivos planteles nipones, pero es en los Dragones de Chunichi donde se concentra la mayor parte del talento de la Isla con siete atletas contratados y el estelarísimo Omar Linares en la nómina de entrenadores.

Prensa Latina conversó en exclusiva con algunos de los representantes caribeños dentro de la alineación azul y blanca de Nagoya, quienes agradecen la posibilidad de jugar en la segunda mejor liga del orbe.

“Gracias a Dios las puertas de Japón se abrieron para Cuba y tuvimos la oportunidad de venir a jugar y a prender mucho a un nivel muy bueno”, destacó el pitcher pinareño Raidel Martínez, quien arribó a la tierra del Sol naciente por mediación de la Federación Cubana de Béisbol (FCB), como la mayoría de sus coterráneos dentro del equipo.

“Llevo poco tiempo aquí, pero me siento muy contento. No esperaba que me subieran a la primera división tan pronto y ocurrió”, confesó el joven slugger guantanamero Pedro Pablo Revilla, ascendido recientemente al equipo principal desde las estructuras de desarrollo de la franquicia.

“Este es un chance que no se puede desaprovechar. Estoy trabajando en eso, enfocándome día a día en el entrenamiento para que todo salga bien”, subrayó.

“Aquí todo es muy diferente a Cuba: los árbitros, los entrenadores y el juego. Compites con atletas que han pasado por las Grandes Ligas de Béisbol (MLB). También hay cosas parecidas como el nivel del entrenamiento, aunque con mejores condiciones materiales”, precisó el lanzador Yariel Rodríguez.

“Nos han dado la posibilidad de venir aquí, demostrar la calidad que tenemos y sentirnos parte de ellos, incluso cuando a veces se ponía un poco difícil por nuestras distintas formas de juego”, mencionó Dayán Viciedo, estrella de los Dragones y de la Liga Profesional Japonesa (NPL).

TRANSCULTURACIÓN

Las diferencias culturales entre los pueblos cubano y japonés devinieron desafío extra para quienes traen en la sangre el jolgorio popular caribeño. Pronto las calles sosegadas convirtieron el bullicio del barrio en un recuerdo cándido.

“A donde quiera que vas es pura amabilidad y silencio. Yo que estoy adaptado al ruido, pasé trabajo hasta con el teléfono porque no puede sonar ni en las guaguas (buses). Al principio me sentí incómodo, pero el cuerpo se adapta a cualquier tipo de sistema y hasta le cogí el gusto a la tranquilidad y a andar por la calle celular en mano”, contó Revilla.

Yariel y Raidel coinciden en que los japoneses son muy estrictos con sus normas sociales, aunque algunas como el rigor en los horarios les sirvió para la práctica del deporte.

“Su forma de pensar es bien diferente a la del cubano. A veces asusta no escuchar una bulla por aquí ni por allá, pero en general los japoneses son buenas personas, muy familiares y se ayudan entre ellos, como nosotros”, comentó Viciedo.

CUBANOS EN LA CONSTELACIÓN BEISBOLERA

Raidel Martínez y Dayán Viciedo participaron en la Serie de las Estrellas de Japón 2022 como parte del elenco de la Liga Central contra el conjunto del Pacífico.

También los cubanos Liván Moinelo y Yurisbel Gracial, de los Halcones de SoftBank, asistieron a la justa, pero por el bando contrario, finalmente ganador de los dos partidos disputados.

Los de Dragones de Chunichi, aunque perdieron, hicieron una buena demostración. Viciedo conectó jonrón y concluyó con 750 de average más una impulsada, ratificándose como uno de los más grandes bateadores cubanos del béisbol japonés, ganador de un guante de oro.

“Este fue mi tercer juego de las estrellas, rodeado de los mejores peloteros de Japón, de jóvenes prospectos que tienen un futuro por delante. Me sentí parte de ellos, pude compartir esos momentos bonitos y disfrutarlo”, rememoró el inicialista de origen villaclareño.

En cuanto a Raidel, permitió un hit sin carreras y ponchó a un rival en una entrada de relevo. La efectividad del derecho corroboró su puesto entre los mejores cerradores del circuito central.

“Me sentí como en familia a pesar de que éramos peloteros de diferentes equipos y mi primer año como selección del juego de las estrellas. Se vive un buen ambiente, se disfruta y se va al terreno con una expectativa distinta a cuando compites por tu elenco”, rememoró.

EL SUEÑO DEL CLÁSICO

En marzo de 2023 llegará la quinta edición del esperado Clásico Mundial de Béisbol. Si bien es cierto que el escepticismo respecto a un buen resultado de la selección cubana en la cita ocupa, bajo protesta, los corazones de muchos aficionados nacionales, también late la esperanza de volver victoriosos a los titulares.

“Lo primero, ante todo, es prepararse bien para dar un buen espectáculo y regalarle a Cuba ese alegrón que hace rato está esperando”, dijo Raidel con vista al evento mundialista.

“Pienso dejar el corazón en el entrenamiento para ir al clásico a dar lo mejor de mí y buscar la clasificación”, señaló Yariel, quien comparte la misma voluntad de esfuerzo y aspiraciones de triunfo que sus colegas.

“Sabemos que en Cuba nos miran como candidatos principales para los eventos internacionales y que el público cuenta con nosotros, por eso estamos aquí”, resaltó Revilla.

Viciedo, por su parte, figura entre los cubanos al margen de los convenios entre la FCB y la NPL que no descarta la posibilidad de integrar la escuadra antillana.

“Nada es imposible, hay que ver cómo se desarrollan los acontecimientos. En el caso de ellos (sus compañeros) les deseo toda la suerte del mundo y que se preparen para alcanzar un buen resultado junto al resto del equipo”, recalcó.

LÍGA ÉLITE EN CUBA

La Liga Élite del Béisbol Cubano comenzará el 8 de octubre. Como es lógico, este nuevo certamen en la Isla despierta menos entusiasmo que el clásico mundial entre los atletas nacionales radicados en Japón, sobre todo porque coincide con otra etapa importantísima en sus carreras deportivas: el descanso.

“Si llegado el momento me siento en condiciones le diré al manager de mi equipo en la liga élite que quiero pichear, incluso me serviría de preparación antes de regresar a Japón, pero te aseguro que uno se desgasta mucho aquí”, enfatizó Raidel.

“Necesitas el tiempo libre que te dan para descansar y reincorporarte después en buenas condiciones”, acotó.

“La disposición de participar está, pero como dijo Raidel, nosotros tenemos mucho queme el año entero, lanzamos casi todos los días. Primero descansaré y, completada esa etapa, podría incorporarme al torneo”, puntualizó Yariel.

Para los bateadores la temporada nipona también resulta agotadora, pero el cuerpo se resiente menos. A propósito, Revilla trasmitió su completa voluntad de participar en el torneo élite.

“Creo que está bien tomada la decisión de crear la liga élite, la cual servirá para el desarrollo de muchos peloteros jóvenes. Cuando llegue a Cuba jugaré porque al final va a prepararme más, para eso soy joven todavía y puedo exigirme otro poco”, aseguró el prospecto guantanamero.

BENEFICIOS DE UN ACUERDO ENTRE LA FCB Y LA MLB

El pasado mes de abril, la FCB ratificó su intención de recuperar el acercamiento a la MLB en pos de establecer una relación estable y despolitizada.

Un acuerdo entre ambos organismos vio la luz en 2018, aunque apenas alcanzó para alimentar las ilusiones de jugadores y aficionados, al quedar inhabilitado por la administración del expresidente Donald Trump.

“En Cuba hay muy buenos peloteros jóvenes que pudieran demostrar su calidad en la MLB, a quienes beneficiaría un acuerdo de este tipo. Ellos mismos (los otros entrevistados) han trabajado mucho y al final están aquí en Japón, que es muy buena liga, pero es diferente. Desde mi experiencia te digo que jugar en la Gran Carpa es algo emocionante”, aseguró Viciedo.

“Espero que en algún momento exista esa relación normal entre la FCB y la MLB, sería lo mejor para quienes queremos probarnos al más alto nivel”, refirió Yariel.

ÍDOLO Y DISCÍPULO

Dayán Viciedo entró al equipo de Villa Clara, en Cuba, con apenas 15 años. Según declaró en reiteradas ocasiones, por aquella etapa inicial su ídolo en el deporte era Omar Linares, a quien solo “veía por el televisor” y ansiaba conocer. Más de tres décadas después, la vida los unió en tierra nipona.

“A Linares lo conocí personalmente aquí. Compartir con él en los Dragones de Chunichi ha sido una gran experiencia”, reseñó el inicialista.

“Hemos trabajado juntos siete años y ya somos como familia. Tenerlo cerca ha sido muy bueno para mi carrera, por la química entre los dos que nos permite analizar mejor la situación cuando la cosa va mal o bien. Mis resultados en Japón también le pertenecen”, resaltó el pelotero ante los oídos atentos de su mentor.

CIERRE DE TEMPORADA

Estos jóvenes en los Dragones de Chunichi tienen a su favor pertenecer a un grupo relativamente numeroso de coterráneos que refuerza la camaradería y la confianza en un contexto deportivo y socio cultural tan diferente.

Mientras aumentan las tensiones por el cierre de temporada en la Liga Central, los antillanos mantienen la jovialidad que los distingue, unido a la disciplina y el rigor bien aprendidos en tierras niponas.

Al finalizar sus comentarios Raidel, Yariel, Revilla y Viciedo enviaron el ineludible saludo a la afición cubana, “donde quiera que estén”.

Palabras como “agradecimiento”, “apoyo”, “corazón” y “esfuerzo” integraron el mensaje colectivo de quienes se empeñan cada día en defender el prestigio beisbolero de la mayor de las Antillas.

*Corresponsal de Prensa Latina en Japón

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