Becerrillo: el perro que fue entrenado para matar por los conquistadores españoles

Becerrillo era un fuerte mastín de ojos marrones y pelaje rojo. Bartolomé de las Casas lo describió como un perro que causaba miedo.

Juan Ponce de León, un alto militar del gobierno colonial de España, tenía consigo al guerrero más feroz de todos: Becerrillo. No se trataba de un militar con dos brazos y dos piernas, sino de un mastín de ojos marrones y pelaje rojo.

Los conquistadores españoles se abrieron paso ante los nativos de diversos territorios de América por medio de armas de fuego y otras herramientas hasta entonces desconocidas en el Nuevo Mundo. Podríamos decir que Becerrillo fue una de esas novedades a las que los indígenas tuvieron que enfrentarse en su intento por defenderse.

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Los orígenes de Becerrillo no son claros. Se cree que nació en América en la perrera de Ponce de León. Los primeros registros que se tienen de él datan de 1511, periodo en el que ya se le describía con cicatrices de batalla y como parte de las incursiones españolas.

Ponce de León desembarcó en el actual Puerto Rico en 1508. Pronto se llenó los bolsillos de oro cuando el hijo de Cristóbal Colón, Diego, le declaró gobernador de la isla. Con la ayuda de hombres y perros sometió a la población nativa.

Becerrillo fue clave para que el conquistador lograra su cometido. Sabía distinguir entre nativos y españoles, era un gran combatiente y sometía a sus enemigos en batalla. El historiador y cronista español del siglo XVI, Bartolomé de las Casas, relató que Becerrillo “atacaba a sus enemigos con furia frenética y defendía a sus amigos con gran valor…”, añadiendo que los indígenas tenían “más miedo de diez soldados españoles con Becerrillo que de cien solos.”

Becerrillo, perro de batalla de los españoles
Imagen de dominio público

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Envidias y golpe político

La suerte de Ponce de León cambiaría en 1512. Diego Colón sintió envidia de las riquezas que Ponce de León adquiría en Puerto Rico, por lo tanto, movió sus piezas para usurpar oficialmente su lugar y convertirse en el nuevo gobernador.

Dispuesto a preservar y aumentar sus riquezas, Ponce consiguió una subvención para conquistar una isla llamada Bimini, la cual, según las leyendas, estaba llena de tesoros. Zarpó en 1512, dejando a Becerrillo al cuidado de Diego Guilarte de Salazar y Sancho de Aragón.

Una noche, Becerrillo alertó a los conquistadores de un ataque sorpresa de los nativos. Con el perro a su lado, Salazar se lanzó a la acción. Las crónicas dicen que en sólo 30 minutos, Becerrillo mató a más de 30 nativos, tal era su fuerza y capacidad de combate.

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La muerte de Becerrillo

Una mañana de 1514, los indígenas caribes de la isla de Vieques capturaron a Sancho de Aragón. Según relata el historiador español Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés en su Historia de 1535, Becerrillo persiguió a los atacantes a través del agua cuando aquellos huían en piraguas.

Ello permitió que el perro fuera blanco fácil de las flechas.

Aunque los soldados españoles intentaron curar sus heridas, Becerrillo murió poco después. Fue enterrado con honores de soldado.

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Los perros en la conquista del Nuevo Mundo

Becerrillo no fue el único perro usado para la conquista del Nuevo Mundo. Cristóbal Colón empleó perros como armas contra los indígenas de La Española en 1493 y para dispersar a los grupos que vinieron a detener su desembarco en Jamaica en 1494, reporta la página Ancient Origins.

Más tarde, el 27 de marzo de 1495, Colón y su hermano Bartolomé marcharon hacia el interior de La Española con 200 hombres, 20 jinetes y 20 perros mastines españoles. Su objetivo era luchar contra los nativos arawak, que se oponían al dominio español.

Famosos conquistadores como Vasco Núñez de Balboa, Hernán Cortés, Hernando De Soto, Francisco Vázquez de Coronado y Francisco Pizarro utilizaron perros como instrumentos de guerra y ejecución en sus campañas militares.

Tomado de Muyinteresante

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