Más que un sí deviene el voto por el nuevo código de las familias

En el referendo popular fijado para el venidero 25 de septiembre cada cubano tendrá ante sí la posibilidad de “ser parte” de la aprobación o no del nuevo código de las familias.

De manera individual y secreta, con solo marcar una equis, todos podremos plasmar en una boleta nuestra “última palabra” respecto a la normativa que ha sido tema de debate en reuniones y círculos informales durante los últimos meses.

Para nadie  es un secreto  que el llamado es por el sí que, de imponerse al ser expresado por la mayoría de los electores, permitirá comenzar la implementación de lo que establece el novedoso texto legislativo. 

También se conoce que existen quienes apuestan por el no, aun con el pensamiento bien distante de las familias  y su bienestar, pues en “la concreta” ven en la aprobación del código una victoria para cuba, y eso no satisface a los adversarios que, de muchas maneras buscan ejercer su influencia.

Y de que influyen, influyen; no cabe duda. No tanto en promover la negativa, sino en que muchos habitantes de esta isla estemos más conscientes de que expresar un sí por el nuevo código es ratificar el sí por cuba.

Y obviamente, por las familias, por el bienestar de la infancia y las mujeres, la formación de adolescentes y jóvenes, la felicidad y salud de las personas adultas mayores, la libertad de expresar el amor en todos sus contextos, y muchas otras propuestas que devienen derechos para los cubanos en estos tiempos.

De modo que, a pesar de las campañas de “mala vibra”, la confianza está en que el cubano es un pueblo culto y posee una madurez incomparable y muy sólida ante quienes solo practican el odio.

Dar el sí por el nuevo código de las familias, en efecto, no será equivocase, porque es también ratificar nuestro legendario sí por Cuba. Los cambios, tras poderse implementar lo que establece el documento,  quizás no se vean desde el primer día, pero desde ese momento quedará legitimada una sociedad más inclusiva, así como deberes y derechos ajustados a los tiempos presentes y futuros.

Compartir en:

Deja un comentario