Tiempo de apostar por la salud   

Está planteado que mantenernos con salud es un proceso que depende de todos los individuos en las comunidades, las organizaciones y las instituciones.

Pudiera decirse que así lo hemos interiorizado, más en estos días en que la población de la Isla de la Juventud toma las medidas adecuadas para cortar la proliferación del mosquito Aedes Aegypti ante la considerable cifra de contagiados por Dengue.

Sin embargo, no todos se han sumado con responsabilidad a estas acciones: aún hay vecinos que se niegan a la fumigación de su casa, y hay patios enyerbados y con deshechos esperando por la socorrida limpieza. Esto, por mencionar algunos ejemplos de las fisuras que tiene la lucha antivectorial.

Llamo la atención sobre este particular en momentos en que se complejiza la situación epidemiológica en el país –del cual somos parte–. Recordemos que la COVID-19 no es cosa del pasado, cada día surgen nuevos casos de Dengue, y Cuba reportó ya su primer caso de viruela símica y pudieran haber contagios en el territorio nacional.

Tres enfermedades que, cuando menos, demandan medicamentos que escasean, y traen malestares adicionales a la familia en tiempos de estrecheces de todo tipo.

Aun cuando sabemos que salir ilesos no está del todo en nuestras manos, sí tenemos una importante cuota de responsabilidad en el asunto: La Pandemia, reitero, no es cosa del pasado. Entonces ¿Quién puede dar una respuesta seria al por qué hay 4 mil 70 niños pineros sin recibir la dosis de refuerzo anticovid? Es algo sin justificación, y digo más, sin explicación.

Es tiempo de apostar por la salud. La viruela del mono toca las puertas. La probabilidad de contagiarse es tan simple como rozar con nuestra piel lo que haya tocado un enfermo. Ojalá este virus que viene del África Negra no haga sitio acá, donde ya tenemos bastante. De lo contrario habrá que reforzar a como dé lugar la responsabilidad entre los individuos en las comunidades, las organizaciones y las instituciones.

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