Un Código definido por los ciudadanos

Cerca de mi casa se tiene creada una peña de dominó, que tiene sus reglas y en ella se trata de mantener la disciplina más adecuada; pero cubano, este entretenimiento grupal casi siempre llama al debate y algunas veces a discusiones por opiniones encontradas. Un tema se puso sobre la mesa ayer, el Referendo popular sobre el Código de las Familias el próximo 25 de septiembre.

En esta organizada actividad, (el juego) que por más acciona casi todos los días, se discuten disímiles temas, algunos llenos de humor y otros con tonos muy serios, unos priman en sus opiniones, pero casi siempre todos tienen algo que decir, otras veces llegan al conceso de que, es mejor callarse y no seguir la conversación.

Ayer en la tarde estaban Jorgito, quien por el diminutivo de su nombre, no es el más joven, 66 años pesan sobre los huesos, sin embargo, la voluntad se resiste al desgaste físico, y el alma, que no marcha al compás del calendario, conserva la lozanía ausente en el cuerpo.

Pareja en el dominó de Jorge es Norge, el Tornero como todo le dicen, 55 años lleva en su andar y como verdaderos compañeros en este juego generalmente tienen opiniones encontradas, (casi siempre).

La otra pareja, Félix, el Jabao, universitario, profesor y para más de Ciencias sociales, y con 50 años de vida, le gustan los análisis de cualquier tema, más no siempre acierta cuando en cosas “de la calle” opina.

Osmany, vive con su papá, quien dice que lo ha significado todo para el, pues perdió a su madre desde pequeño y sin embargo siempre ha tenido el cuido de su padre, él juega casi siempre con Félix, más no quiere decir que opinen de igual manera.

En medio del juego Jorgito apuraba a la otra pareja, estaba al comenzar un programa televisivo sobre el Código. Osmany dijo: La televisión ya está muy cargada de ese tema, total ya fue aprobado por la Asamblea Nacional.

Félix el profe, intervino de inmediato para aclarar: “Esto es un proceso y solo queda la total legislación si recibe en la votación más del 50 por ciento durante el referendo, es algo así como la muestra de conformidad de la mayoría de los cubanos”. Ahhh, dijo el Profe: “Es el 25 de septiembre, si quieren jugar ese día vayan temprano a las urnas”.

Jorge, el mayor, rápido dijo una idea contundente, “Para mi está espectacular”, y entonces hace un comentario exhaustivo sobre los adultos mayores y otras personas en situación de vulnerabilidad, en su opinión más protegidos ahora por el Código.

Osmany es joven, sin embargo, no llegó a realizar estudios universitarios, como él dice “A mí se me apretó el zapato temprano, pero yo lo apruebo y al decir verdad tengo que aprendérmelo bien todavía, pero me sé la esencia”.

La data demoró ese día como pocas veces y hasta risas hubo en las conversaciones, se habló bajo la tutela del Profe de temas referentes a la posibilidad de la gestación solidaria, de la crianza sin violencia, del matrimonio, la adopción, los derechos de las personas adultas mayores, sobre los cuidadores familiares, y los afectos familiares.

Jorge cerró el debate al decir: “Estoy seguro que los cubanos dicen estar de acuerdo en el referéndum, esto es nuevo, pero es por el bien de niños, jóvenes, mayores y viejos, aquí es por todos y para todos”.

La charla se extendió y la data también, me asomé a los 10 minutos y la peña estaba enfrascada en un debate sobre si el equipo Cuba de voleibol quedaba entre los tres del podio en el próximo campeonato mundial. Allí, si se habla de todo.

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