El dinero en la tarjeta, ¿es un problema?

La creciente variedad de operaciones electrónicas ha exigido alternativas, mayor eficiencia y creatividad en el servicio de la población

En Cuba, con la COVID-19, el tráfico en la red se multiplicó casi cuatro veces y se alcanzaron los 7,2 millones de clientes de la telefonía móvil. En ese contexto, las operaciones electrónicas pujan por crecer, y continúan como un gran desafío. 

La ministra de las Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, en recientes declaraciones a Granma, reafirmaba la voluntad política del Estado en función de potenciar lo relacionado con las transacciones virtuales, pero reconocía que la persistencia de no pocas limitaciones continúa generando insatisfacción.

Ni los más de cuatro millones de usuarios registrados en Transfermóvil y EnZona, el conjunto de trámites posibles –ya más de 70– desde la web del Ministerio de Justicia o los múltiples servicios que pueden pagarse a través de internet, parecieran haber elevado, de manera más o menos pareja en los diferentes territorios del país, los niveles en que el comercio electrónico impacta en la vida de los cubanos.

Así, mientras en provincias como La Habana o Matanzas son cada vez más los negocios estatales y privados que aceptan pagos sin que medie efectivo, en otros territorios la cotidianidad marca al uso de lo digital un paso diferente.

En Santiago de Cuba y Guantánamo, con un alto porciento de zonas rurales, esta es la fotografía.

LA DINÁMICA DE LOS SERVICIOS BANCARIOS REBASA LA INFRAESTRUCTURA

Para el Banco Popular de Ahorro (BPA) en la provincia santiaguera, especial atención adquiere la Banca Electrónica, ante el incremento de trámites institucionales que requieren de sus servicios, la creciente variedad de operaciones ofertadas a la población y la sostenida emisión de tarjetas magnéticas.

Semejante reto lo asume con una red de 15 sucursales bancarias, 11 cajas de ahorro, diez áreas anexas, y cinco oficinas de atención a los 36 cajeros automáticos con que cuenta, del total de 68 que posee este territorio de más de un millón de habitantes, considerado la segunda provincia más poblada de Cuba.

 «La dinámica de los servicios bancarios rebasa por día la infraestructura existente, sobre todo en nuestras condiciones de nación bloqueada económica y financieramente, pero no vamos a renunciar a la eficiencia, calidad y modernización que merecen los clientes», refiere el director comercial de la entidad, Manuel Mosquera López.

Bajo la anterior premisa, Santiago de Cuba formó parte del pilotaje de un grupo de acciones dirigidas a dinamizar la llamada Banca a Distancia (BD), y en especial la entrega de tarjetas magnéticas a la población, útiles para el cobro salarial, de la pensión o realizar pagos, recargas, transferencias y consultar saldos.

Al cierre del segundo trimestre de este año, como expresión de esas bondades, desde el territorio se habían realizado más de dos millones de operaciones a través de Transfermóvil, y cerca de 9 000 por la Banca Remota, plataforma en la que operan empresas, nuevos actores económicos, y personas naturales usuarias de Transfermóvil.

En relación con las tarjetas magnéticas, el BPA ha puesto en manos de la población santiaguera 405 000, de las cuales el 85 % se ha emitido para el sector de los jubilados, y más del 30 % corresponde a tarjetas en Moneda Libremente Convertible (MLC).

Sin embargo, hasta la indagación de Granma aún se encontraban pendientes de entrega más de 20 000 tarjetas confeccionadas, algunas de ellas hace dos años.

Orta Tejera Orduño, jefa del Departamento de Procedimientos y Comunicación, precisa que si bien es cierto que la COVID-19 restringió el movimiento de las personas, los meses transcurridos luego de su control hubieran bastado para una disminución de la alta cifra acumulada.

Ahora, entre otras alternativas, se habilitan áreas para su recogida fuera de las sucursales bancarias y su entrega a domicilio previo convenio con el cliente por Correos de Cuba; está a prueba en dos sucursales la entrega en el hogar por parte de los trabajadores bancarios.

Instalados la mayoría hace siete años, en ocasión del medio milenio de la villa santiaguera, los cajeros automáticos en la provincia resultan insuficientes hoy, cuando el país no está en condiciones de acometer la inversión que resuelva la ausencia de estos dispositivos en no pocos lugares, como es el caso del municipio de Segundo Frente y de los poblados de El Cobre y El Cristo.

A causa de la demanda, cada vez mayor, la espera ante los existentes sobrepasa, generalmente, la hora. Pero lo peor podría estar dado por la falta de efectivo, la actual contingencia energética, problemas en la conexión del sistema o rotura del equipo, que generan malestar por la imposibilidad de marcharse con el necesario dinero en el bolsillo.

Al tanto de la situación, Tejera Orduño asegura que para su vitalidad prevalece la atención a las roturas en el menor tiempo posible, y se determinó el aprovisionamiento con efectivo más de tres veces al día, fundamentalmente en fechas claves de pago a los jubilados y del salario a los trabajadores.

 De faltar la electricidad, se monitorea su restablecimiento, al igual que los problemas de comunicación de la red, pues el restablecimiento del servicio no es automático.

También se aplica el servicio de caja extra, gracias al cual los usuarios de Trasfermóvil o EnZona pueden acudir –para extraer hasta mil pesos en efectivo– a 15 unidades del sector del Comercio y la Gastronomía, que pueden crecer hasta 200 instalaciones en septiembre.

«ZANCADILLAS» PARA OBTENER MI DINERO

Las tarjetas magnéticas respaldan la existencia del comercio electrónico, por eso no sorprende que hoy sumen unas 333 000 las emitidas en Guantánamo por el Banco de Crédito y Comercio (Bandec) para el pago de nóminas (52 000), y otras muchas para pensiones a los jubilados, cuentas de ahorro, la formación de fondos, estímulo a colaboradores y trabajadores por cuenta propia, entre otros usos.

En la provincia también se estimula el uso de canales de pago electrónicos por parte de la población. Sin embargo, en detrimento de esta bonanza, de acuerdo con la opinión popular, ha sido muy lento el desarrollo de la infraestructura territorial para el uso de las transacciones virtuales en los negocios de la provincia.

De hecho, en ocasiones, tener el dinero en tarjeta pareciera una zancadilla.

Lo dicho tiene fundamento en el hecho de que en toda la provincia –de unos 505 606 habitantes– solo existen 16 cajeros automáticos ubicados en los municipios de Guantánamo, San Antonio del Sur y Baracoa, el resto de los territorios tramita las operaciones a través de una caja fija bancaria, lo que ralentiza el proceso.

En ese contexto, ayuda la gestión de Cadeca, pero no satisface la demanda.

Maritza Jiménez, residente en San Antonio del Sur, explica que en días como el de pago a los pensionados, ir al banco o a los cajeros es una aventura marcada por una extensa cola y la lentitud de un servicio agravado con «dificultades en el sistema», frase que, en el peor de los casos, deja como saldo un día perdido.

Ante esta realidad, el sistema bancario ha tomado sus alternativas, como la instalación de pos (terminales de posventa) y priorizando sitios donde no hay cajeros.

Según Yendrys Blanco Rosabal, jefe del Departamento de Banca Electrónica, próximamente Bandec dispondrá de 43 equipos más para este fin.

La habilitación del servicio de caja extra ha sido otra opción para aliviar las colas, señala Blanco Rosabal.

El Banco Popular de Ahorro (BPA) habilitó 19 comercios en la ciudad de Guantánamo y en las comunidades de Cecilia, Paraguay y Arroyo Hondo, mientras Bandec autorizó a 50 instalaciones de Comercio para emplear el servicio en Caimanera, Baracoa, Imías y Manuel Tames.

Aun así, son pocos los que se valen de la caja extra, opción muy bien acogida en tanto resulta ganar-ganar para la población, que recibe su efectivo en un local cercano a su hogar, y para Comercio, en tanto contribuye a su seguridad financiera.

Con ese mismo fin, otra forma para el pago de servicios y productos usada en el Guaso, esta vez por Transfermóvil, es Mi Transfer, una vía atractiva para usuarios y proveedores.

Eber Gell Pelegrín, jefe del Departamento Comercial de Etecsa, detalla que poco más de 40 entidades estatales se benefician de esta alternativa, que es empleada en 17 oficinas comerciales de su empresa, sobre todo donde no hay terminales de pos. Pero solo un trabajador por cuentapropia la había contratado.

En su opinión, el obstáculo principal radica en directores y empresarios que no entienden la importancia de esta forma de pago, y no crean las condiciones para la operación electrónica. Se agregan a las dificultades el a veces inestable funcionamiento de EnZona o el vaivén de la conectividad.

Tomado de Granama

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