Brigada Martha Machado en Matanzas: ¿karma o fidelidad?

Fidel se lo advirtió hace 15 años, cuando tuvo la iniciativa de crear la Brigada Martha Machado para acompañar, desde el arte, a un país devastado por tres huracanes consecutivos, comenzando por su natal Isla de la Juventud:

«Fidel me dijo: Kcho, hijo mío, estás embarcado, porque cada vez que haya un desastre, la gente va a pensar en la Brigada, por el trabajo que hacen con los niños, con el arte, con las familias. Fidel, como siempre, tenía toda la razón, y cada vez que hay un evento, ya sea meteorológico o de este tipo, la gente está esperando que la Brigada Martha Machado diga: aquí estamos».

Y así ha sido desde entonces, no porque tenga algún karma que pagar, sino porque hay algo llamado fidelidad que no le permite actuar de otro modo. Las palabras de Fidel fueron para Kcho una especie de bendición, le tocó la frente y le dijo que sí, que era correcto, que lo hiciera, y eso, además, es una orden.

Por eso, en cuanto vio las noticias de lo que estaba ocurriendo en la Base de Supertanqueros, tuvo que sentarse con sus hijos y pedirles permiso para interrumpir las vacaciones familiares y venir a Matanzas. Y como de casta le viene al galgo, los muchachos dijeron que sí, claro, con una condición: que se cuidara mucho.

«Vine a hacer lo que sabemos hacer», me explica rodeado de niños que él mismo alborotó con silbatos y globos en la Escuela Vocacional de Arte de Matanzas. Por supuesto que no es su primera visita. Junto a Osmany Betancourt, «Lolo», otro excelente creador matancero, estuvo toda la semana visitando ese Centro de Evacuación, el emplazado en la Universidad de Matanzas y el de la Escuela Pedagógica, los cuales acogieron a las familias residentes en los barrios aledaños a la zona del siniestro. 

El autor intelectual

Kcho siempre lo dice: «no es una idea mía, todo parte de una idea de Fidel de poner el arte lo más cerca posible de la solución de los problemas de la sociedad. Él lo tenía clarísimo, y tenía toda la razón en que eso es algo increíblemente maravilloso, pues el arte sí lo puede cambiar todo, más en un país revolucionario como Cuba, que está llamado a cambiarlo todo con las cosas bellas que ha logrado construir. 

«Tenemos miles de dificultades, pero siempre hemos trabajado para superarlas, para crecernos, eso es Cuba. Esa es la historia de Cuba: una superación y una perseverancia constantes, una fortaleza increíble, con una guía certera de Fidel, con una convicción inmensa y demoledora sobre la victoria. Él es el hombre más victorioso del mundo, no dudó jamás en su vida que algo que se propuso era posible. Ah, sí pensó: puedo morir en el intento, pero voy a luchar por ello, y nosotros somos un pueblo vencedor».

Ni milagro ni karma… 

Cuando hablamos, ya las llamas habían cedido al empeño de hombres y mujeres por salvarnos a todos y todas: «el fuego no se apagó solo, lo apagamos. La Revolución no se hizo sola, la hicimos; no ha durado todos estos años sola, la defendimos y está aquí por eso. Aquí nada es por gusto, ni nada se hace en solitario. La Revolución es una obra colectiva increíble de la cual nosotros somos hijos. No conozco otro camino, ni quiero conocer otro camino, porque yo quiero que mis hijos tengan los mismos derechos que tuve yo, las mismas posibilidades que tuve yo, que no son comunes y reales en el mundo, donde uno ve que un muerto en Europa es una víctima y un muerto en África es un silencio. El mundo es muy raro, es muy mezquino, se ha demostrado. 

«Y aquí está Cuba, un país pequeño, luminoso, que tiene un montón de amigos en el mundo. ¿Quién ha estado con Cuba? Venezuela, el México de toda la vida. El mismo que no nos abandonó hace 60 años cuando nos viraron los cañones en la OEA, ahí está con un presidente como López Obrador que tiene una autoridad única en la historia de México; ahí está, de hermano, ha hecho algo increíble.

«Somos un pueblo único, increíblemente valiente, valeroso y justo, y la justicia y la unidad se premian. Fidel cambió a Cuba, y cambiando a Cuba cambió al mundo. Yo estoy convencido de eso y lo veo cada vez que me monto en un avión y me bajo en cualquier lugar del planeta. Mi país es querido y respetado porque siempre hemos hecho el bien, nunca le hemos hecho daño a nadie en la vida. Somos un país de bien, de paz, de justicia. No somos ricos, es verdad, pero tenemos una riqueza que nadie tiene: los cubanos».

Fidel está en Matanzas

Estuvo, sin dudas, desde el primer momento, como alma de todo, porque él nos enseñó que Cuba es una del Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, y que se aprieta como un puño cuando es necesario, y que cada cubano vale todo, y que la vida es lo primero, y que rendirse no es una opción…

Pero este domingo volvió a entrar a Matanzas por el más hermoso de los caminos: el arte. Kcho estaba convencido de que no había un mejor lugar en Cuba en estos momentos para celebrar el cumpleaños de Fidel que Matanzas, así que lo trajo desde muchos pinceles magistrales hasta el taller de «Lolo», su colega y cómplice en todas estas «andadas» yumurinas, pero también incluyó las obras que realizaron los niños durante sus visitas a los centros de evacuación:

«Para que la gente pueda ver ese sentimiento tan hermoso de los niños por el futuro, que ha quedado plasmado en esas obras, por eso me gustó tanto la idea de poner en este ambiente, de tanta maestría artística, también la obra de los niños como un ejemplo de lo que es el futuro».

Cuando digo futuro…

Diez de las obras de los niños matanceros, entre ellas la que Érika les dedicó a los bomberos «para darles ideas sobre apagar el fuego», acompañan las piezas de Servando Cabrera, Mariano, Raúl Corrales, Ernesto Rancaño, Manuel Hernández, Juan Carlos Pérez Balseiro y los propios Lolo y Kcho, casi todas de la colección de Museo Orgánico de Romerillo.

«Esta exposición yo lo mismo la pongo abajo de un puente que aquí, porque el arte tiene una fuerza increíble. Todas estas obras han estado en los lugares más complejos; allí donde están los cubanos batallando yo voy y la pongo: donde pasó un ciclón, en una casa en reconstrucción, en una escuela que se derrumbó… Esta exposición la llevamos para cambiar las cosas», afirmó Kcho, quien está convencido de que el arte puede cambiarlo todo, para bien.

Tomado de Cubasi

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