La adaptación al cambio climático es cuestión de supervivencia

La Habana, -«Ratificamos la decisión de no escatimar esfuerzos en la lucha contra el cambio climático y por el desarrollo de nuestros países; así como la voluntad de apoyar a todas las naciones del Caribe en este tema, y en cualquier otro que se requiera».

Así afirmó este martes el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, al intervenir en el diálogo de alto nivel de la Primera Reunión Regional de Jefes de Gobierno del Caribe, cita que se extenderá hasta el próximo día 18 y que servirá de preparación de la 27 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP27).

Desde el Centro de Convenciones de Nassau, donde tiene lugar el evento, Marrero Cruz reiteró, además, «la convicción de que un mundo mejor es posible si todos los países en desarrollo, con firmeza y criterio propio, avanzamos en la solución de nuestros problemas».

En su intervención, agradeció las declaraciones de apoyo de la Comunidad del Caribe y de varios Estados de la región, ante el incendio de grandes proporciones en la Base de Supertanqueros de Matanzas, y destacó, sobre todo, la solidaridad de Venezuela y México.

La actual crisis climática, aseveró Marrero Cruz, «exige compromisos más ambiciosos por parte de todos los Estados, en primer lugar, de los desarrollados. Es imprescindible poner fin a la irracionalidad de los patrones de producción y consumo del capitalismo».

Respecto a Cuba, informó que en septiembre de 2020 presentó una actualización de la Contribución Nacionalmente Determinada, con compromisos superiores hasta 2030, entre ellos el incremento en hasta un 24 % de la generación de electricidad a partir del uso de energías renovables, y el aumento de la cobertura boscosa en un 33 %.

«A pesar de las serias limitaciones derivadas del bloqueo, recrudecido a niveles extremos, Cuba ha logrado avances», reconoció el Jefe de Gobierno, si bien la consecución de estas metas y de otras más ambiciosas también depende de la disposición de los recursos necesarios para apoyar los esfuerzos nacionales.

En este contexto, dijo, hemos comenzado a explorar las potencialidades del mercado de carbono, al tiempo que manifestó que este es un tema en el cual deberíamos reforzar las capacidades regionales.

Más adelante, en una segunda intervención, enfocada específicamente en temas de adaptación al cambio climático, el Primer Ministro aseguró que se trata de una prioridad, una cuestión de supervivencia, en particular para las pequeñas naciones insulares en desarrollo.

Ante el auditorio explicó las particularidades de la Tarea Vida, Plan del Estado cubano para el enfrentamiento al cambio climático, e insistió en la necesidad de avanzar en acciones concretas, «porque lo que no hagamos hoy lo podemos lamentar mañana, y estamos hablando del futuro de nuestras naciones y de salvar vidas».

A la integración y a la búsqueda de posiciones comunes entre todos los países del Caribe ya había convocado el primer ministro de La Mancomunidad de Las Bahamas, Philip Davis, durante la ceremonia de apertura. El desarrollo, sentenció, «requiere una acción colectiva. Juntos somos más fuertes».

CUBA, LA ISLA DE LA SOLIDARIDAD

En el contexto del cónclave regional, el Jefe de Gobierno cubano sostuvo fraternales encuentros con el primer ministro de la Mancomunidad de Dominica, Roosevelt Skerrit; la primera ministra de Barbados, Mia Mottley; así como con la titular de Educación bahameña, Glenys Hanna-Martin.

De solidaridad, de condena al bloqueo, del agradecimiento por cada muestra de respaldo ante el siniestro de Matanzas, de lo mucho que nos une al Caribe y del legado imperecedero del Comandante en Jefe se habló en cada uno de los intercambios.

Roosevelt Skerrit, quien es, además, ministro de Finanzas, Resiliencia, Asuntos Económicos, y de otras carteras, reiteró el «compromiso inquebrantable» de su país con Cuba: “Somos amigos y estamos a la orden en cualquier aspecto que podamos contribuir».

Por su parte, Marrero Cruz expresó la disposición de continuar consolidando las relaciones bilaterales y de ampliar los acuerdos suscritos en materia de cooperación. Tenemos que estar ahora más unidos que nunca, integrarnos y apoyarnos, aseveró.

Si algo hemos aprendido, reflexionó el Primer Ministro cubano, es que «contra la firmeza y la resistencia de un pueblo no hay armas que puedan. Y cuando eso está asegurado, uno tiene el convencimiento de que la victoria es posible».

No podemos ceder, coincidió Roosevelt Skerrit, consciente de que el destino de un país solo puede ser decidido por la mayoría de sus hijos.

Casi al término de la primera jornada, Marrero Cruz conversó con la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, recién llegada al evento, quien consideró un placer que ese fuese el inicio de su agenda.

En el año en que se celebra el aniversario 50 del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, Mottley destacó la cooperación, la hermandad, el alto diálogo político, y manifestó su interés por fortalecer los vínculos en todas las áreas que puedan contribuir al mejoramiento de las economías de Cuba y Barbados.

«Creo en la amistad profunda», enfatizó la Primera Ministra, al tiempo que resaltó la labor de los médicos cubanos en el combate contra la COVID-19, y lo mucho que han ayudado a su pueblo.

Otro emotivo encuentro fue el sostenido con la ministra de Educación de la Mancomunidad de Las Bahamas, Glenys Hanna-Martin, cuyas palabras siempre estuvieron en el camino del reconocimiento y la admiración hacia Cuba.

Indagó por la estructura del sistema educacional de la Mayor de las Antillas, elogió la labor de los colaboradores en suelo bahameño y puso especial énfasis en el papel de las mujeres cubanas dentro de las transformaciones del país.

En el Caribe, correspondió el Primer Ministro, siempre ha existido un denominador común: el apoyo y el respeto a Cuba. La historia, agregó, ha demostrado lo que podemos hacer juntos, sobre todo en materia de cooperación.

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Sobre la Educación y los desafíos que enfrenta el sector también se intercambió, y hubo consenso en la necesidad de defender todo aquello que nos identifica y define como nación.

Un país, resumió el Jefe de Gobierno, tiene que ponderar la enseñanza de su Historia, su cultura, porque las grandes potencias pretenden que los ciudadanos olviden sus raíces y eso es lo que hay que preservar.

Tomado de ACN

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