Herrero, un oficio de tradición familiar

Así comenzó el oficio de herrar los caballos, mulas y burros, oficio de gran importancia en toda Europa desde la Edad Media y en Norteamérica desde el siglo 18 hasta la Revolución Industrial dado el elevado número de ganado equino en aquel tiempo.

En la Isla de la Juventud el herrador de equinos el oficio se trasmite entre padre e hijo como expresión del cuidado de este tipo de especie animal de tanta importancia por su empleo en la sociedad.

Yasel Ávila Rives tenía solo l4 años cuando empezó a enamorarse del oficio de herrador de caballos de sus experiencias dijo “Este oficio lo aprendí de mi padre, primero logré hacer clavos y herraduras y después trabajar en los caballos, parece un trabajo fácil, pero no lo es, se necesita que se haga bien para cuidar al animal, eso me lo enseñó papá; en la actualidad logro poner herradura en un día hasta seis bestias, imagínate ya son 17 años haciéndolo, siempre bajo la exigencia del viejo”

En la cercanía de Santa Fe, en el asentamiento conocido Desde que el hombre emprendió la conquista del caballo, los cuidados a los pies de su montura se impusieron rápidamente como una necesidad absoluta. Fue preciso buscar soluciones para mantener la salud del animal y cuidar de su elemento de locomoción.

por el Cantío del gallo, la fragua, tenaza, marcadores, y el carbón son elementos indispensables para el herraje de caballo llevado por sus dueños y que reconocen la calidad y el precio del servicio recibido.

Esa es la razón para motivar a Yasel Ávila Rives, el joven herrador para que cada mañana con su oficio contribuya a la salud de los caballos de tanta importancia y necesidad hoy en día.

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