Los pineros recordamos a nuestros héroes

Es 30 de Julio y otra vez la historia va ataviada de gratitud y flores. Convoca al homenaje desde un parque, una escuela o una biblioteca con nombre de mártir.

Es el Día de los Mártires de la Revolución Cubana, declarado en coincidencia con el aciago día de 1957 en que cegaron la vida a Frank País y Raúl Pujol. Así lo decidieron sus hermanos de lucha en el Cuartel Moncada en el primer tributo al 26 de julio después de triunfo revolucionario.

Allá, en el Moncada brotó la idea a propuesta de Pedro Miret Prieto en nombre del sentir de un pueblo donde no tiene cabida el olvido ante la pérdida de tantas vidas valiosas.

La fecha sintetiza el perenne tributo de recordación y respeto a los Mártires de la Patria, los más de 20 mil cubanos que perdieron la vida en el empeño de derrocar al tirano Fulgencio Batista, continuidad de los que se lanzaron a los campos de batalla en el 1868 y el 1895. 

También es momento para volver los pasos y recordar a qué costo se alcanzó la soberanía, y reforzar nuestro apego a la libertad que ellos nos legaron.

Para rendir tributo, ninguna voz es débil;  dijo Martí que siempre tuvo luces para ver los tiempos futuros. Hoy, en los parques, las escuelas o las bibliotecas hay evocación y reverencia; y, acaso los más pequeños sentirán orgullo de pertenecer a esos sitios que suelen llevar el nombre de algún caído.

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